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Ni geranios ni rosas: la mejor planta resistente a la sequía para poner en un balcón, refrescarlo y crear sombra

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cuando el sol cae de plano sobre la barandilla de un balcón, no todas las plantas sobreviven. Los geranios se resecan, las rosas piden agua a diario y la mayoría de las plantas de flor se rinden ante las temperaturas extremas. Hay, sin embargo, una planta resistente a la sequía con siglos de historia en los patios y cocinas mediterráneas que aguanta valientemente el calor.

Es más, en tierra libre puede crecer hasta convertirse en árbol. En una maceta de terraza se maneja con facilidad, acepta la forma que se le dé y no pierde ni una hoja en invierno. Lo que muchos ignoran es que, más allá de sus usos en la cocina (y seguro con este dato ya muchos lo pillaron), es también una de las mejores opciones para crear sombra en espacios reducidos.

¿Cuál es la planta resistente a la sequía que da sombra y refresca el balcón?

El Laurus nobilis, el laurel común, es un arbusto perenne de origen mediterráneo que lleva cultivándose en macetas desde la antigüedad. Los griegos y romanos ya lo usaban como símbolo de sabiduría, pero también como condimento y como ornamento en patios urbanos.

Hoy sigue siendo uno de los arbustos de exterior más valorados por los jardineros españoles. Y esto, porque aguanta el calor intenso del verano peninsular y es resistente a la sequía.

Plantado en tierra y sin podar, puede llegar a los 15 metros de altura. En maceta crece de forma mucho más controlada y raramente supera los dos metros con poda regular.

Sus hojas son de color verde oscuro brillante, densas y aromáticas. Esa densidad del follaje es lo que lo convierte en una pantalla vegetal eficaz: crea sombra, reduce la temperatura percibida en la terraza y actúa como barrera contra el viento y las vistas.

¿Por qué el laurel aguanta el verano en balcón mejor que otras plantas?

La mayoría de las plantas de flor para terraza comparten el mismo punto débil de precisar agua frecuente en verano y primavera. El laurel, en cambio, es una planta resistente a la sequía por diseño. Recordemos que su origen mediterráneo lo ha adaptado para sobrevivir a periodos sin lluvia prolongados.

En maceta, el sustrato se calienta y seca con más rapidez que en jardín, por lo que el riego debe ser algo más frecuente, pero sigue siendo mucho más tolerante que un geranio o una begonia.

En tanto, su naturaleza perenne añade otra ventaja: mientras la mayoría de las plantas de flor pierden follaje o flores en otoño, el laurel mantiene su masa verde los doce meses, con lo que la sombra que crea no desaparece en invierno.

A esto se suma que tolera temperaturas de hasta -5 ºC, lo que lo hace apto para terrazas en casi cualquier provincia española. El laurel también repele algunos insectos gracias a su aceite esencial, una ventaja nada menor en los meses de calor.

¿Cómo usar el laurel en maceta para crear sombra en un balcón?

La clave está en elegir un macetón amplio (mínimo 40 centímetros de diámetro) y decidir la forma de la planta. En viveros y centros de jardinería se encuentran laureles ya formados en esfera, cono o pirámide, las tres formas topiarias más habituales, y cada una genera un tipo de sombra distinto:

Para que la sombra sea efectiva, conviene orientar la maceta de modo que el follaje intercepte el sol entre las 12:00 y las 17:00, las horas de mayor calor en verano. En balcones orientados al sur o al suroeste, un laurel en cono de un metro y medio de altura puede reducir la temperatura del espacio circundante varios grados.

Los cuidados básicos que necesita esta planta resistente a la sequía

Por empezar, el sustrato de un buen laurel debe tener un excelente drenaje. Una mezcla de tierra para macetas con arena o perlita es suficiente. El encharcamiento es el principal enemigo del laurel en maceta. Este provoca hojas amarillentas y puede pudrirle las raíces, así que la maceta siempre ha de tener orificios de salida despejados.

El riego en verano puede ser de dos o tres veces por semana, dependiendo de la exposición al sol y el tamaño de la maceta; en otoño e invierno, una vez por semana o menos es suficiente. Cada dos o tres años conviene hacer un trasplante a una maceta algo mayor o renovar un tercio de la tierra para que la planta no quede sin nutrientes.

La poda se realiza dos veces al año. Una a mediados de primavera y otra entre mediados de agosto y septiembre. No hace falta ninguna herramienta especial; unas tijeras de poda bien afiladas bastan para mantener la forma elegida.

Un laurel sin podar durante tres o cuatro años puede superar el metro y medio y hacer las veces de mampara verde en una terraza estrecha, si es que fuera eso lo que se busca.