Ni el agua ni el sol: la clave definitiva para que los geranios rebosen de flores esta primavera en tu balcón
El truco para un geranio rebose de flores en primavera es cortar las flores marchitas
En este lugar debes poner los geranios, según la tradición china
Si pones los geranios al sol todo el día, pueden saturarse
Quienes saben apreciar la jardinería y el mundo de las plantas saben que hablar de geranios en primavera es un sinónimo de los balcones más coloridos de España. Su elección no es para nada en vano, ya que es una planta resistente, asequible y capaz de cubrir una barandilla de flores desde mayo hasta septiembre, siempre que se sepa cómo tratarla.
Pero claro, no está exenta de problemas. En este sentido, la mayoría centra todos sus esfuerzos en el riego y la exposición solar, sin prestar atención a una práctica de mantenimiento que cambia por completo el comportamiento de la planta. La diferencia entre un geranio espléndido y uno decepcionante no suele estar en la maceta ni en la tierra.
¿Cuál es la clave definitiva para que los geranios rebosen de flores esta primavera?
La respuesta a esta incertidumbre es nada más y nada menos que la poda. Una técnica de mantenimiento sencilla que, aplicada de forma correcta y en el momento adecuado, es la principal responsable de que un geranio se llene de flores o quede reducido a un montón de tallos largos y desnudos.
La lógica botánica es clara como el agua. El geranio, cuando produce flores y las deja madurar, destina su energía a generar semillas. Eliminar las flores marchitas antes de que eso ocurra engaña a la planta: convencida de que todavía necesita producir semillas, sigue generando nuevas flores.
Ese ciclo, repetido semana a semana, es lo que mantiene un balcón encendido de color durante meses.
Además, la poda estimula la ramificación. Al cortar la punta de un brote, se elimina la auxina, una hormona que inhibe el crecimiento de los tallos laterales. Sin esa barrera, la planta responde abriendo varios brotes nuevos donde antes había uno solo, lo que se traduce en más ramas y, por tanto, más flores potenciales.
Cómo eliminar las flores marchitas de los geranios: el paso que no puede saltarse
La eliminación de flores marchitas (técnica llamada ‘deadheading’ entre jardineros anglosajones) debe hacerse con regularidad a lo largo de toda la primavera y el verano. La técnica correcta consiste en retirar el tallo floral completo, no solo los pétalos caídos.
Para hacerlo bien, hay que pasar dos dedos por el tallo hasta llegar a su base y doblarlo en sentido contrario al crecimiento hasta que se desprenda limpiamente.
Si se usan tijeras, el corte debe realizarse justo por encima de un nudo foliar (el punto donde nacen las hojas), nunca en medio de un tallo vacío. Los tocones que quedan al cortar a ciegas se secan y abren la puerta a enfermedades.
Junto con las flores, deben retirarse también los tallos débiles, delgados o que crezcan en direcciones que compacten la planta en exceso. El objetivo es mantener una estructura aireada que permita a cada rama recibir luz.
La poda de fondo: qué hacer a finales de invierno para arrancar la primavera
La eliminación de flores marchitas funciona durante la temporada de floración, pero hay un segundo tipo de poda que marca la diferencia a largo plazo: la poda de rejuvenecimiento, que se realiza entre finales de febrero y principios de marzo, una vez que el riesgo de heladas ha pasado.
En esta intervención se reducen todos los tallos a unos 10 o 15 centímetros desde la base. El corte se hace siempre justo por encima de un nudo foliar, con unas tijeras bien afiladas y desinfectadas con alcohol al 70% para evitar transmitir enfermedades entre plantas.
El resultado, aparentemente drástico, desencadena una brotación masiva de tallos nuevos que llegan a la primavera cargados de energía.
En zonas con inviernos suaves, donde las heladas no son habituales, esta poda puede adelantarse al otoño. En regiones con temperaturas que bajan de los 10 °C, es mejor esperar a que el frío haya pasado del todo antes de intervenir.
Luz, riego y abono: lo que completa el cuidado de los geranios
Y no nos olvidemos de que la poda es la clave, pero no trabaja sola. Los geranios necesitan entre seis y ocho horas diarias de luz solar directa para florecer con intensidad. Un balcón orientado al sur o al sureste es el entorno ideal.
En lo que respecta al riego, debe ser moderado. El suelo ha de mantenerse ligeramente húmedo, sin encharcamientos que pudran las raíces. En los meses cálidos conviene aumentar la frecuencia; en invierno, reducirla al mínimo. Mojar flores y hojas favorece la aparición de hongos, así que el agua debe aplicarse siempre a ras de tierra.
Durante la primavera y el verano, un abono rico en fósforo cada quince días refuerza la producción de flores. Y si aparecen pulgones o la mariposa del geranio (cuya oruga perfora los tallos), el jabón potásico o el aceite de neem son los tratamientos más eficaces sin recurrir a química agresiva.
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