José Ortega y Gasset, sobre la política: «Ser de izquierdas o de derechas es una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil»
El filósofo español Ortega y Gasset cuestionó con esta frase la división ideológica clásica que sigue generando hoy debate
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La frase del filósofo español José Ortega y Gasset se ha convertido en una de las más citadas del pensamiento político español del siglo XX. En ella, el filósofo cuestiona la utilidad de las etiquetas ideológicas y critica la polarización entre la izquierda y la derecha. Más allá del tono provocador, su idea central apunta a un problema que sigue plenamente vigente en el siglo XXI, ya que la tendencia a que sólo haya dos bloques políticos, reduciendo así el pensamiento crítico.
Una frase polémica
La cita de Ortega y Gasset se encuentra especialmente vinculada a su etapa de análisis político durante las primeras décadas del siglo XX. La frase es una crítica al pensamiento dogmático y a la adhesión ciega a etiquetas ideológicas.
Ortega y Gasset fue una figura clave del pensamiento español contemporáneo, autor de obras como La rebelión de las masas, donde ya advertía sobre los riesgos del conformismo intelectual, como el no leer lo suficiente es peligroso, ya que no se conocen los diferentes puntos de vista y la pérdida de criterio individual en la sociedad de masas.
Crítica a la polarización ideológica
Para el filósofo español, el problema no estaba en la existencia de diferentes partidos políticos, sino en la transformación de las diferencias en identidades. En su visión, cuando una persona se define exclusivamente «de izquierdas» o «de derechas», puede dejar de pensar por sí misma y empezar a reproducir los pensamientos de otras personas.
Este pensamiento conecta con su idea central de «yo soy yo y mi circunstancia», según la cual la persona no puede separarse de su identidad, pero tampoco debe quedarse atrapada en ella sin tener la capacidad de juicio propio.
Aunque la frase suele interpretarse como una provocación, en realidad encaja perfectamente con el pensamiento de Ortega y Gasset, ya que defendía la autonomía intelectual. Para él, el verdadero reto del ser humano no era elegir un bando político, sino aprender a pensar con libertad, sin quedar subordinado a etiquetas externas.
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