Francis Bacon dejó esta reflexión sobre el cambio: «Quien no aplica nuevos remedios debe esperar nuevos males»
El filósofo inglés advirtió hace más de cuatro siglos que aferrarse a las viejas costumbres puede agravar los problemas
Instan a mezclar café molido con bicarbonato de sodio: para qué sirve y en qué casos se recomienda utilizarlo
Robert E. Hall, profesor estadounidense (83 años), premio Nobel de Economía 2026, reflexionó hace 16 años: "La economía de un país puede crecer perfectamente al mismo tiempo que se destruye empleo"
Una joven belga de 29 años busca voluntarios para vivir en una casa rural aislada en las montañas asturianas a cambio de ayudarle con las tareas de mantenimiento

A veces, el mayor error no consiste en tomar una decisión equivocada, sino en seguir haciendo las cosas de la misma manera cuando las circunstancias han cambiado. Esta es la idea que transmite una de las reflexiones más conocidas de Francis Bacon, pensador inglés que defendió la necesidad de introducir soluciones nuevas ante los problemas que surgen con el paso del tiempo. Su frase sobre los remedios y la innovación continúa invitando a cuestionar las costumbres y a comprender que adaptarse también es una forma de evitar que las dificultades empeoren.
Quién fue Francis Bacon
Francis Bacon nació en Inglaterra en 1561 y desarrolló una trayectoria que combinó la filosofía, la política, el derecho y la investigación científica. Llegó a ocupar el cargo de lord canciller durante el reinado de Jacobo I y destacó por su defensa de una forma de conocimiento basada en la observación y la experiencia. Su pensamiento contribuyó al desarrollo de la metodología científica moderna y quedó plasmado en obras como Novum Organum, publicada en 1620.
La importancia de buscar nuevos remedios
La reflexión aparece en su ensayo Sobre las innovaciones, incluido en sus Essays. Francis Bacon sostiene que, si el tiempo transforma continuamente las cosas y las personas no utilizan la sabiduría para corregir aquello que empeora, las consecuencias pueden ser negativas. De ahí su advertencia de que quien rechaza los nuevos remedios debe esperar nuevos males, ya que los problemas evolucionan y las respuestas también necesitan hacerlo.
Cambiar no significa destruirlo todo
Sin embargo, Francis Bacon no defendía que cualquier novedad fuera necesariamente positiva. En el mismo ensayo reconoce que las costumbres arraigadas ofrecen estabilidad y que las innovaciones pueden generar rechazo o dificultades al principio. Por eso, aconseja introducir los cambios con prudencia y comprobar su utilidad, en lugar de transformar las cosas únicamente por el deseo de hacer algo diferente. Su propuesta consiste en reformar cuando sea necesario, sin confundir la innovación con el cambio por el cambio.
Una reflexión que sigue vigente
Esta idea puede aplicarse a muchos ámbitos de la vida, desde el trabajo hasta las relaciones personales. Mantener una estrategia que ya no funciona, repetir una discusión sin intentar resolverla o aferrarse a una costumbre perjudicial puede prolongar una situación que necesita una respuesta distinta. La reflexión de Francis Bacon invita a observar los resultados y aceptar que modificar el rumbo no siempre significa fracasar.