Un proceso que nos avisa de múltiples peligros

¿Por qué sentimos mariposas en el estómago?

Faltan escasos minutos para quedar con ese amor de tu infancia que no ves desde hace diez años. Después de semanas hablando a través de las redes sociales habéis quedado para tomar algo en uno de esos bares que se acaban convirtiendo en un lugar sagrado para una pareja y de repente, ocurre. Un peculiar cosquilleo parece inundarte el estómago, una percepción tan extraña como confusa que genera un tipo de placer que no puede asemejarse a ninguna otra sensación del mundo. Sí, hablamos de las mariposas en el estómago. Un fenómeno del que vamos a revelarte su explicación biológica ¡No te lo pierdas!

La clave es el sistema nervioso

Todo tiene que ver con el sistema nervioso

Un estudio de la Universidad de Westminster dirigido por el doctor en fisiología Bradley Elliot ha determinado que la verdadera clave de todo este proceso reside en el sistema nervioso autónomo. Un mecanismo mediante el que nuestro cuerpo es capaz de realizar actividades esenciales sin que exista voluntad alguna por parte de nuestro cerebro. Gracias a este sistema podemos dejar a bajo su control actividades tan importantes como la frecuencia cardíaca, el flujo sanguíneo o incluso el sudor que emana de nuestro cuerpo. Aunque cabe destacar que el sistema nervioso autónomo se divide a su vez en otros subsistemas, y son sistema nervioso autónomo parasimpático y el sistema nervioso autónomo simpático los que  producen la sensación de las mariposas en el estómago.

En realidad, esta sensación se conecta cuando estamos frente a una situación de incertidumbre o preocupación. Nuestro organismo queda alertado de un peligro inminente por lo que adquiere una respuesta fisiológica que lo prepara para combatir ese tipo de riesgos. Es decir, lo que el profesor Elliot ha catalogado como entrar en el «Modo lucha» o «Modo huida», siendo el sistema simpático el que toma el control del cuerpo por mera precaución.

Proceso único

El estímulo ante un peligro

Ante una situación de esta magnitud, el cuerpo experimenta una serie de cambios que determinan esta extraña sensación de mariposas en el estómago. Y es que se produce una retirada de sangre de nuestro intestino y nuestro estómago que va a parar a los músculos de los brazos y de las piernas, preparando así el cuerpo para el combate o la huida. Esta carencia de sangre en el sistema digestivo ralentiza el proceso de digestión permitiendo que el cuerpo se concentre en otro tipo de procedimientos.

Cabe destacar que el estómago reconoce la escasez de sangre, y por tanto de oxígeno, por medio de los nervios sensoriales por lo que protesta lanzando esa sensación de hormigueo que tanto se parece al aleteo de las mariposas.