Limpieza

Los expertos en limpieza lo corroboran: para limpiar las juntas negras de la puerta de la nevera no tienes que usar químicos, sólo necesitas agua caliente y dos paños suaves

limpieza juntas nevera
Blanca Espada

La nevera es uno de esos electrodomésticos que sin duda utilizamos a diario. De hecho la abrimos y cerramos varias veces a lo largo del día, y solemos vaciarla, para limpiar bien los estantes, cajones e incluso la puerta. Sin embargo, hay una parte del frigorífico que casi nunca miramos. Hablamos de la goma que rodea precisamente la puerta, donde suelen aparecer unas manchas negras bastante desagradables. Lo curioso es que pueden pasar meses sin que nos demos cuenta de que están ahí, porque buena parte de la suciedad queda escondida entre los pliegues. Y cuando finalmente la descubrimos, lo habitual es pensar que necesitaremos un producto de limpieza potente para conseguir eliminarla.

Pero no siempre es necesario recurrir a la lejía o a otros limpiadores agresivos. De hecho, algunos pueden acabar dañando la goma y provocar un problema bastante más serio que unas simples manchas. Esta pieza es la encargada de que la puerta cierre correctamente y además impide que el aire caliente entre en el frigorífico. Por eso interesa mantenerla limpia, pero también conservarla en buen estado. Para ello existe un procedimiento que podemos probar en casa ya que es muy sencillo y consiste en utilizar agua templada y dos paños suaves. La clave para que funcione está en llegar hasta el interior de los pliegues sin estirar demasiado la goma y, sobre todo, en no dejar humedad después de limpiarla.

Para limpiar las juntas negras de la puerta de la nevera sólo necesitas agua caliente y dos paños suaves

Antes de empezar conviene abrir la puerta y mirar bien toda la junta, especialmente las esquinas inferiores. Es donde suelen quedar atrapadas las migas, las pequeñas salpicaduras y otros restos que pasan desapercibidos durante la limpieza habitual. Para retirar esa suciedad podemos utilizar un recipiente con agua templada y dos paños de microfibra. No hace falta que el agua esté hirviendo; una temperatura agradable es suficiente para intentar ablandar los restos adheridos.

El primer paño debe estar húmedo, pero bien escurrido. Con él iremos recorriendo la goma y separando ligeramente los pliegues con los dedos para llegar a las zonas interiores. Si encontramos alguna mancha resistente, podemos dejar el tejido húmedo sobre ella durante unos momentos y volver a pasar después. Es preferible repetir la operación que empezar a frotar con fuerza. Las juntas son flexibles, pero eso no significa que podamos tirar de ellas o doblarlas sin cuidado. Cuando hayamos terminado, utilizaremos el segundo paño, esta vez completamente seco. Conviene insistir en las esquinas y comprobar que no haya quedado agua escondida.

El problema aparece cuando la suciedad se queda entre los pliegues

No todas las manchas salen con la misma facilidad y aunque muchas están en la superficie y desaparecen después de pasar el paño, otras se acumulan en pequeñas ranuras a las que apenas podemos acceder. En esas zonas puede irnos mejor usar un cepillo pequeño de cerdas blandas e incluso un simple cepillo de dientes. Lo importante es utilizarlo sin presionar demasiado y evitar cualquier utensilio que pueda cortar o arañar la goma.

Un cuchillo, un estropajo metálico o un cepillo demasiado duro pueden acabar provocando una rotura. Y si la junta se estropea, ya no estaremos hablando únicamente de un problema de limpieza. También hay que tener en cuenta que no todas las manchas negras son simples restos de suciedad. La humedad acumulada puede favorecer la aparición de moho, y cuando éste penetra en el material, el agua por sí sola puede no eliminarlo así que si después de limpiar siguen quedando manchas, lo aconsejable es consultar el manual del frigorífico antes de aplicar cualquier producto adicional.

Cuidado con la lejía porque la goma de la nevera puede deteriorarse

La lejía suele ser uno de los primeros productos en los que pensamos cuando vemos manchas negras. Sin embargo, utilizarla directamente sobre las juntas sin saber si el material la admite no es una buena idea. Lo mismo sucede con determinados desengrasantes y limpiadores demasiado agresivos ya que algunas fórmulas pueden perjudicar la superficie o afectar a la flexibilidad de la goma.

Esto tiene más importancia de la que parece, debido a que si la junta deja de ajustarse bien, la puerta puede permitir la entrada de aire caliente. El frigorífico tendrá entonces más dificultades para conservar la temperatura interior y podría aumentar su consumo eléctrico. Tampoco conviene experimentar mezclando varios productos domésticos. Algunas combinaciones, especialmente las que contienen lejía, pueden desprender gases peligrosos.

Cómo conseguir que las juntas permanezcan limpias más tiempo

No hace falta esperar a encontrar manchas negras para ocuparse de esta parte de la nevera. Una pasada rápida cuando limpiamos el resto del frigorífico puede evitar que los restos se acumulen durante semanas. Además, conviene revisar especialmente la parte inferior de la puerta, donde pueden quedar pequeñas gotas de líquidos o restos de comida. Si encontramos alguna salpicadura, lo mejor es retirarla cuanto antes.

Y luego hay un detalle que no deberíamos olvidar, que es secar la goma después de limpiarla ya que dejar agua atrapada en los pliegues favorece que permanezcan húmedos y puede contribuir a que las manchas vuelvan a aparecer. Por último, merece la pena comprobar que la puerta cierre correctamente. Si observamos grietas, zonas despegadas o manchas que reaparecen poco después de limpiarlas, quizá sea necesario revisar la junta o consultar al servicio técnico.

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