Curiosidades
CURIOSIDADES

Los expertos destapan la verdad sobre las pegatinas de la fruta: «Su pegamento no es lo que nadie creía y llevas años equivocado con ellas»

Las frutas que consumimos en nuestro día a día van acompañadas de unas etiquetas que desvelan toda la información posible sobre el producto que vamos a comprar y posteriormente a consumir. Este es el llamado código PLU, que está regulado por la International Federation for Produce Standards (IFPS), que es la federación que se encarga de clasificar a los alimentos frescos según el producto, origen u otras particularidades. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre las famosas etiquetas de las frutas.

Las etiquetas de las frutas son algo que siempre está ahí, pero que los consumidores apenas reparan en ellas. Lo habitual es, casi por un acto instintivo, retirar la etiqueta de estos productos y tirarla a la basura o desplazarla hasta otro lugar en el que se quedará pegada durante unos días. Muchos también se harán una pregunta que suele ser tendencia: ¿se puede comer la etiqueta de la fruta?

La respuesta es que sí, pero no es recomendable. Si por accidente ingieres uno de estos adhesivos, debes saber que no te ocurrirá nada. No es recomendable consumirlas, pero si por casualidad la introduces en tu cuerpo, tienes que saber que estas etiquetas cumplen con las regulaciones de seguridad alimentaria impuestas por la International Federation for Produce Standards (IFPS). Así que si tú o tu niño pequeño ingieren una de estas pegatinas que van pegadas a la fruta no hay que hacer saltar las alarmas. No es recomendable pero puede suceder.

La verdad sobre las etiquetas en las frutas

Estas pegatinas de las frutas llevan incorporado lo que se denomina código PLU, que es un número de cuatro o cinco dígitos que viene a ser la matrícula con la que se identifican los alimentos frescos. Estos códigos están regulados por la Federación Internacional de Normas de Productos y su objetivo principal es que en los supermercados puedan hacer caja e inventario de una forma más fácil. Esta es la función principal de la pegatina, que también suele llevar incorporados datos en relación al origen del producto, su variedad y hasta el método de cultivo.

En Maldita.es han realizado un artículo en el que han querido resolver dudas sobre la conveniencia de comer estas etiquetas en caso de que se te olvide quitarlas a la hora de comer una fruta. Los expertos de esta página se han ido al informe de la IFPS sobre la sostenibilidad de estos códigos en las etiquetas para destacar que está hecha de tres componentes: adhesivo,  plástico o papel y tinta. Además, también dejan claro que «tienen que cumplir las regulaciones nacionales y locales de seguridad alimentaria».

Los expertos de este medio también se han puesto en contacto con Lorenzo Mingallon, experto en seguridad alimentaria y alimentación, para tranquilizar a los consumidores y dejar claro que estas pegatinas «suelen hacerse de materiales reciclables (plástico), compostables (papel) o que pueden ser comestibles (fécula de patata)». A su vez, este medio también cita a Jose Antonio Salazar, experto en microbiología alimentaria y etiquetado de productos alimentarios, que también sigue la misma línea. «No están pensados para ser comestibles, pero eso no quiere decir que vayan a ser tóxicas si ingieres algo por error», cuenta a esta página.

Así que si por error alguna vez ingieres una etiqueta pegada a una fruta, que no cunda el pánico: no están pensadas para comerlas, pero las autoridades obligan a que no tengan elementos tóxicos que puedan perjudicar a las personas.