Curiosidades
Cuerpo humano

Datos curiosos sobre el ombligo

Un hombre llenó tres botellas con pelusa del ombligo

¿Sabías que la primera cicatriz que sufre tu cuerpo es el ombligo? Pero, ¿por qué tenemos esta marca en nuestro cuerpo que, en muchos casos, se ha convertido incluso en objeto de deseo y de morbo para gran cantidad de personas?

Recordemos que el ombligo es el último vestigio que queda en nuestro cuerpo, y que nos recordará por siempre que una vez estuvimos unidos a nuestra madre a través del cordón umbilical. Por eso, una vez pasan los 9 meses de gestación y se corta dicho cordón adherido a la panza del niño, deja una marca por siempre que se conoce popularmente como ombligo.

Así que, es muy importante que respetes esta parte del cuerpo, puesto que es bastante sensible. De hecho, si decides hacerte un piercing en esta parte de tu físico, recuerda que la cicatriz tardará unos seis meses en curarse por completo, y tendrás que tenerlo todo muy limpio si no quieres sufrir una grave infección.

Otros datos sobre el ombligo que probablemente no sepas

Aunque el ser humano es un mamífero, no todos nacemos de la misma forma. Nosotros nos alimentamos a través del cordón umbilical mientras estamos en el interior de nuestras madres, pero no todas las especies conservan una cicatriz como la nuestra, a veces es tan pequeña que apenas se puede ver.

Por cierto, ¿sabías que tu ombligo está plagado de bacterias? El promedio es de unos 67 tipos en total, tal y como se observó en un estudio que tuvo el simpático título de A Jungle in There.

Además, no todo el mundo tiene un ombligo salido o destacado, lo que hace que estas personas sean especiales, pues orientarlo hacia fuera es muy raro, solo se observa en un 4% de la población del mundo.

Además, un tal Graham Barker ostenta un singular título ganado en el año 2000. Según el Libro Guinness de los Records, este hombre se adueñó del mayor número de pelusas en su ombligo en el mundo, recolectando desde 1984 un total de tres botellas llenas.

De hecho, los ombligos son tan peculiares y singulares que incluso los monjes griegos del Monte Athos inventaron la forma de meditación llamada Hesicasmo, basada en la mirada de esta parte del cuerpo humano.

Acabamos con un poco de historia. Durante la Edad Media, un bebé recién nacido era envuelto y recibía una bola de plomo en la cicatriz del cordón umbilical. ¿El motivo? Que tuviera un ombligo bonito, estético y profundo que fuera bello según los cánones de la época.