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Casas de cuento por 1 euro y trabajo garantizado: 77 pueblos están buscando inquilinos para repoblar la zona

pueblos buscando inquilinos
Pueblo de Mussomeli en Italia. (Foto: iStock)
Blanca Espada

La idea de dejar la ciudad y buscar una vida más tranquila ha ido ganando terreno en los últimos años. Lo que antes parecía algo puntual se ha ido repitiendo con más frecuencia, sobre todo a partir de la pandemia de modo que no es sólo que la gente quiera volver a lo rural, sino que muchos pueblos necesitan repoblarse y ahora en Italia se pone en marcha una iniciativa en la que 77 pueblos están buscando inquilinos. 

Esta es en concreto, una propuesta que destaca especialmente por sus condiciones, aunque no siempre son tan sencillas como parecen a primera vista. En el fondo, el objetivo es claro: intentar recuperar municipios que han perdido población con el paso del tiempo así que muchos ya se interesan por esta idea de repoblar pueblos italianos que están buscando inquilinos y en la que se ofrecen viviendas por 1 euro aunque no se trata, y se debe dejar claro, de  casas que estén listas para entrar a vivir. Muchas llevan años vacías, algunas incluso décadas, y necesitan una reforma completa. Están en cascos antiguos, en zonas rurales o de montaña donde el ritmo de vida es completamente distinto. En algunos casos, conservan estructuras antiguas, con muros de piedra o distribuciones poco prácticas hoy en día, lo que obliga a plantear reformas profundas. Por eso, el euro es más bien un símbolo. Lo importante es el compromiso de recuperar esas viviendas.

77 pueblos están buscando inquilinos para repoblar la zona

En estos pueblos italianos que están buscando inquilinos no basta con comprar la casa y dejarla como está. Los ayuntamientos piden un compromiso claro para evitar que estas viviendas vuelvan a quedar abandonadas. En los primeros seis meses hay que presentar un proyecto de rehabilitación. Después, las obras deben comenzar antes de que pase un año y terminarse en un plazo máximo de tres. Además, se exige una garantía económica, que suele situarse entre los 1.000 y los 5.000 euros. Es una forma de asegurar que quien compra la vivienda realmente va a llevar a cabo el proyecto. Si no se cumplen las condiciones, puede haber sanciones.

Cuál es el coste real

El euro suena muy bien, pero cuando empiezas a mirar números de verdad la cosa cambia. Y cambia bastante, ya que las casas necesitan obra casi siempre. No es una mano de pintura y ya está. En muchos casos hay que rehacer cosas básicas, y ahí es donde empieza a subir el presupuesto. Se suele hablar de unos 20.000 euros como punto de partida, pero muchas veces se queda corto. Luego está el tema de dónde está la casa. Hay pueblos donde no sobra la mano de obra, ni los materiales llegan tan fácil, y eso acaba influyendo más de lo que parece. Los tiempos se alargan, los costes también y al final todo suma ya que no es lo mismo arreglar lo justo para vivir que meterse en una reforma más completa.

Dónde están estas casas

Todo empezó hace ocho años en Sicilia, en un pueblo llamado Salemi, y a partir de ahí la idea se fue extendiendo casi sin hacer mucho ruido. Primero en esa zona, luego en otras partes del país, hasta que al final han terminado sumándose bastantes municipios.

Hoy hay casas de este tipo repartidas por distintas regiones. Aparecen en Calabria, en Cerdeña, en zonas de Toscana o Piamonte o incluso en lugares que no suelen salir en rutas turísticas. No es un punto concreto, más bien están bastante dispersas. Hay pueblos que ya se han hecho conocidos porque han vendido muchas viviendas, como Mussomeli o Sambuca di Sicilia. Pero también hay otros más pequeños donde apenas llega gente y donde todo va más despacio.

La realidad del los pueblos que se vacían

Detrás de esta iniciativa hay una realidad que se repite en muchos países europeos: la despoblación de las zonas rurales. Italia lleva años perdiendo habitantes, especialmente en el sur y en municipios pequeños. La baja natalidad y el envejecimiento de la población han acelerado este proceso, dejando pueblos con cada vez menos vecinos y el resultado es visible: casas cerradas, servicios que desaparecen y una actividad económica cada vez más limitada. Por eso, estas iniciativas buscan algo más que vender viviendas. Pretenden atraer nuevos residentes que ayuden a reactivar la vida local.

Vivir allí o montar algo

Quienes se interesan por estas casas suelen tener una idea clara. No se trata solo de comprar barato, sino de iniciar un proyecto personal, de modo que si bien algunos optan por instalarse de forma permanente, buscando una vida más tranquila, otros ven una oportunidad para emprender, ya sea con alojamientos turísticos o pequeños negocios ligados al entorno rural. Además, en muchas de estas zonas existe demanda de determinados perfiles profesionales, como electricistas, carpinteros, conductores o trabajadores de logística, lo que puede facilitar la integración laboral.

Cómo empezar si te interesa

El primer paso es informarse bien. Cada ayuntamiento publica en su web las condiciones, los plazos y las viviendas disponibles. También existen portales especializados donde se recopilan estas oportunidades y se puede comparar entre distintas localidades. A partir de ahí, todo depende del proyecto de cada persona.

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