Curiosidades
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Caro Sorrentino: «Cuando tu nieto, que te ha visto desde lejos, corre hacia ti con la luz brillando en los ojos, en ese instante no es solo un niño quien viene a tu encuentro, sino la vida entera celebrándose a sí misma»

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Cada 26 de julio se celebra el Día de los Abuelos. Un día en el que hay que agradecer a quienes, en muchas ocasiones en silencio, son los pilares sobre los que se sostienen familias enteras. Carlo Sorrentino evoca una imagen que cualquier abuelo reconocería al instante: «Cuando tu nieto, que te ha visto desde lejos, corre hacia ti con la luz brillando en los ojos, en ese instante no es solo un niño quien viene a tu encuentro, sino la vida entera celebrándose a sí misma».

La frase describe un instante minúsculo pero a la vez enorme. Un nieto que abraza a su abuelo no busca únicamente un abrazo. Busca esa mezcla de refugio, juego y ternura que solo esa relación ofrece. Esta tradición cristiana está dedicada a San Joaquín y a Santa Ana, padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús. 

Los abuelos abarcan un lugar único en la vida de un niño. No son los que tienen que cargar con la responsabilidad diaria de criar, así que pueden permitirse mimar y jugar sin las presiones de un padre o una madre. Es por ello que muchos adultos recuerdan su infancia junto a un abuelo como una de las etapas más felices de su vida. 

La sabiduría

La tercera edad no es solo una etapa de descanso. Es también un momento donde se acumula una sabiduría difícil de encontrar en otro sitio, al haber vivido pérdidas, alegrías, errores y aciertos. Por tanto, el abuelo puede ofrecer una lección de paciencia y de calma que ningún libro enseña con la misma fuerza.

Sin embargo, los nietos tienen una responsabilidad y es el mantener ese vínculo vivo, sobre todo cuando uno crece y empiezan las obligaciones. Por tanto, es importante un gesto, por pequeño que parezca, con aquellos que, en voz alta o en silencio, nos enseñaron que el tiempo, bien acompañado, nunca se pierde, sino que te enriquece.