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Voluntariado

Se buscan voluntarios que hablen español o francés para vivir en una finca de Málaga a cambio de ayudar con el mantenimiento y la cocina 4 horas diarias

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

A quienes deseen salir de la rutina diaria y vivir algo distinto, presten atención. En este momento es posible hospedarse sin costo alguno en una finca de Málaga, en medio de la naturaleza y cerca del mar. Es un programa de voluntariado de intercambio, donde el huésped proporciona alojamiento y, en algunos casos, comida a cambio de unas horas de trabajo del viajero.

La propuesta viene de una familia instalada en el interior de la provincia y ya es posible ver el anuncio en Workaway, una de las plataformas más utilizadas del mundo para estos intercambios. Buscan personas que hablen español o francés, que no tengan prisa por marcharse y que estén dispuestas a colaborar en las tareas del día a día de una casa de campo.

Así se puede vivir en una finca de Málaga a cambio de cuatro horas de ayuda al día

Para empezar, los anfitriones son una familia suiza francófona con cuatro hijos que, tras diez años viajando por más de 60 países, se asentó en 2017 en Coín, un municipio del Valle del Guadalhorce situado entre Málaga y Marbella.

Allí trabajan poco a poco en una parcela de 10.000 metros cuadrados que describen como un lugar bohemio, ecológico y lleno de color, preparado para recibir a viajeros.

Siguiendo esta línea, la oferta contempla dos modalidades de intercambio, pensadas para perfiles distintos:

Las tareas incluyen jardinería, mantenimiento, construcción en madera, pintura, limpieza y cocina vegetariana, que es el tipo de comida que se ofrece en la finca. Los voluntarios pueden participar en la preparación de los menús.

Por su parte, la familia pide una estancia mínima de un mes y puede alojar a más de dos personas a la vez, por lo que el voluntariado no está pensado para una escapada de fin de semana.

Caravanas, piscina y un río a tres minutos: ¿Cómo es vivir en esta finca de Málaga?

Desde luego, hay que remarcar que el alojamiento está lejos de involucrar una habitación convencional. La finca cuenta con cuatro caravanas decoradas, cada una con una temática propia y un espacio privado para dormir. Las duchas son compartidas y los baños son secos (sin cisterna ni agua), una solución habitual en proyectos ecológicos que buscan reducir el consumo.

Además, el terreno dispone de cocina común, zonas para encender fuego y piscina.

Para la convivencia, hay un salón de madera de 50 metros cuadrados que sirve de punto de reunión. La finca tiene conexión a internet, algo que, según los anfitriones, la hace apta también para «nómadas digitales», y acepta a familias con niños. Hay mascotas en la casa y no se permite fumar.

El flamante salón de madera que sirve como punto de encuentro de este voluntariado en Coín. Foto: Workaway.

Y para agregar atractivos, a tres minutos a pie, el río Grande ofrece una zona de baño natural que la familia destaca.

Cabe señalar que el perfil de los anfitriones acumula 81 valoraciones, con un 100% de opiniones positivas. Los comentarios de antiguos voluntarios coinciden en destacar la hospitalidad, la organización de las tareas y el intercambio cultural con una familia que ha vivido en decenas de países.

La cuenta seguía activa a comienzos de octubre de 2026, con un tiempo de respuesta de hasta cinco días.

¿Cómo funciona el voluntariado en Workaway?

Workaway pone en contacto a viajeros con particulares, granjas, albergues u ONG que necesitan ayuda. No hay salario de por medio: el intercambio se basa en horas de colaboración a cambio de alojamiento y, según el caso, comida.

Para escribir a los anfitriones, el voluntario debe crear un perfil y pagar una cuota anual, que da acceso ilimitado a todos los proyectos publicados en la web.

Cada anfitrión fija sus propias condiciones, aunque la mayoría pide estancias de al menos dos semanas. En este caso, el mes mínimo y el requisito de idioma (español o francés) responden a la intención de la familia de integrar a los voluntarios en su rutina diaria, en lugar de recibir visitas de paso.

Dicho todo esto, antes de aceptar, conviene acordar por escrito los horarios, los días libres y las tareas concretas.

De Coín a Marbella: ¿Qué se puede ver cerca de la finca?

Coín, con algo más de 23.000 habitantes, es conocido como el Valle del Azahar por sus huertas de cítricos, sobre todo de naranjos.

Entre tanto, en su casco urbano destacan la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI y levantada sobre una antigua alcazaba, y la Torre de los Trinitarios, de base triangular. Para quienes prefieren caminar, el sendero Los Dos Ríos recorre 19,6 kilómetros entre el río Pereilas y el río Grande.

Por otro lado, la costa queda a unos 30 minutos en coche, con Marbella como destino más cercano. Su casco antiguo, organizado alrededor de la plaza de los Naranjos, contrasta con el ambiente de Puerto Banús.

Y hacia el norte, el archiconocido Caminito del Rey, la pasarela colgada sobre el desfiladero de los Gaitanes, es otra de las excursiones que los anfitriones recomiendan, junto con la propia ciudad de Málaga.