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Apicultores instan a mirar bien en este rincón de tu casa: podría haber un nido de avispas velutinas

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Desde hace meses, ls autoridades advierten de la presencia de la avispa velutina, una especie invasora muy agresiva que se está expandiendo por toda España de forma descontrolada. Lo primero y más importante según los expertos es aprender a diferenciar este insecto de otras especies autóctonas: mide entre 17 y 35 milímetros, el cuerpo es de color negro y el abdomen muestra un patrón muy característico con bandas anaranjadas, negras y marrones.

Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, es una especie nativa del sureste asiático que se detectó por primera vez en Europa en Francia en el año 2006 y llegó a España en 2010. Sólo tres años más tarde, pasó a formar parte del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Alerta por la avispa velutina en España

La avispa asiática se ha expandido a una velocidad increíble, y todavía el avance de la invasión no ha cesado, y los esfuerzos deben ir centrados en minimizar los daños: destrucción de nidos, trampeo de reinas y obreras, y ensayos con cebos biológicos o drones. Asimismo, la formación y la divulgación de los apicultores y los agentes rurales son imprescindibles para las fases de detección y prevención.

Los nidos están formados por un material de celulosa que recuerda al papel, elaborado a partir de fibras y de la propia saliva de las avispas. Los nidos suelen ser voluminosos y encontrarse en lo alto de los árboles.

«La velutina es una especie que se adapta muy bien al territorio y que, además, no tiene depredadores. Lo único que se puede hacer es intentar contener la proliferación, aunque erradicar su presencia es muy difícil y solo se ha conseguido en lugares que están muy aislados geográficamente. La velutina es una especie que se adapta muy bien al territorio y que, además, no tiene depredados», advierte Vicente Marco, técnico del sector apícola de la Unió Llauradora i Ramadera.

Las principales recomendaciones de los expertos son las siguientes: no realizar movimientos bruscos, no molestarlas ni intentar capturarlas, no acercarse a menos de 5 metros del nido, pues las obreras podrían entrar en alerta y sufrir un ataque en masa, no caminar descalzo en exteriores, evitar comer al aire libre, especialmente frutas o productos azucarados, no usar perfumes ni lacas, puesto que los olores fuertes atraen a los insectos.

Ciclo biológico

En cuanto a su ciclo biológico, se ha observado que las reinas
apareadas emergen de su hibernación, normalmente en grietas, durante los meses de febrero y marzo. Cada reina establece una nueva colonia y comienza la construcción del nido primario o embrión donde ponen huevos de los que salen una veintena de obreras en los meses abril y mayo.

De ahí emergen nuevas obreras (hasta 1000 o 1500), y a finales de verano salen las hembras (100-300) y los machos. A finales de octubre y
noviembre la colonia deja de estar activa y la reina muere. Por último, la colonia detiene su actividad entre noviembre y diciembre. En este periodo, los machos (después de haber copulado) y las obreras mueren, y las futuras reinas comienzan su hibernación  en solitario o en pequeños grupos en cavidades protegidas.

Impactos

El comportamiento de la avispa asiática (Vespa velutina) generalmente no es agresivo hacia las personas. A más de cinco metros del nido, el riesgo de picadura es bajo. Durante la búsqueda de alimento, agua o material para el nido, las avispas suelen ignorar a personas y animales. Sin embargo, encuentros en lugares como puertos, fuentes, mercados o árboles frutales pueden convertirse en zonas de riesgo.

Los ataques deliberados se producen principalmente tras la perturbación del nido, como al acercarse, tocarlo, cortar ramas o trabajar cerca del suelo. También pueden ocurrir picaduras accidentales al aplastar o tocar una avispa involuntariamente. El aumento de nidos en zonas urbanas y periurbanas incrementa la probabilidad de estos incidentes.

Las picaduras son dolorosas, similares a las de avispas autóctonas, provocando en la mayoría de los casos síntomas locales: dolor, hinchazón y enrojecimiento. En personas alérgicas, o en casos de múltiples picaduras, pueden surgir síntomas graves como problemas respiratorios, cardiovasculares o shock anafiláctico, requiriendo atención médica inmediata.

En agricultura, afecta la polinización y daña frutas como uvas, peras, manzanas, higos y kiwis, especialmente cerca de nidos. En apicultura, la avispa consume hasta un 65% de abejas en zonas urbanas y periurbanas, provocando disminución de colonias, reservas de miel y polen, y aumentando la mortalidad invernal. Los apicultores deben invertir tiempo y recursos en trampas, alimentación suplementaria y reposición de colmenas, con pérdidas económicas significativas.

En el medio ambiente, se alimenta principalmente de himenópteros y dípteros, con un consumo estimado de medio kilo de “carne” diario por nido grande. Esta predación, junto con la alta capacidad reproductiva y la ausencia de depredadores naturales, puede desplazar al avispón europeo (Vespa crabro), especie beneficiosa que controla insectos dañinos para la agricultura y está protegida en varios países europeos.