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Adiós a las cortinas de siempre: el invento para que tu casa esté caliente sin pagar más

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante los meses de invierno, todos buscamos la forma de calentar la casa sin gastar mucho en calefacción. Para ello, existen diferentes trucos, como el uso de burletes en puertas y ventanas, o la instalación de un panel de aluminio detrás del radiador para ayudar a la difusión del calor. Sin embargo, existe otro método muchísimo menos conocido e igual de efectivo. La clave está en las cortinas, pero no en las cortinas de siempre, sino en las térmicas.

En países nórdicos, como Finlandia o Noruega, es impensable no tener unas cortinas térmicas en casa durante los meses más fríos del año. Según diversos estudios sobre eficiencia energética, entre el 25 % y el 30 % del calor de una vivienda se pierde a través de las ventanas, así que ésta es una de las mejores soluciones para mejorar el confort en el hogar. En los últimos años ha evolucionado notablemente tanto en diseño como en materiales, y a día de hoy es una alternativa 100% real para reducir no sólo el gasto en calefacción en invierno, sino también el del aire acondicionado en verano.

¿Qué son exactamente las cortinas térmicas?

A simple vista parecen cortinas normales y corrientes, pero éstas están fabricadas con varias capas de tejido, entre las que se incluye un material aislante, generalmente espuma acrílica, poliéster de alta densidad o incluso capas reflectantes de aluminio. Esta estructura actúa como un escudo térmico, evitando que el calor generado por la calefacción se escape a través de las ventanas.

Existe la creencia de que las cortinas térmicas sólo se pueden utilizar durante el invierno, pero nada más lejos de la realidad. Se pueden utilizar los 365 días del año, ya que, durante el verano, bloquean la radiación solar y la entrada del calor exterior, al tiempo que evitan que se escape el frío generado por el aire acondicionado. Para entender por qué son una solución tan efectiva, merece la pena conocer sus tres principios clave:

  1. En primer lugar, las capas internas de las cortinas térmicas atrapan el aire, actuando como aislante natural.
  2. Algunos modelos incorporan una capa reflectante que devuelve el calor hacia el interior en invierno y hacia el exterior en verano.
  3. Al cubrir por completo las ventanas, reducen las infiltraciones de aire, ya sea frío o caliente.

Quienes ya las utilizan aseguran que la diferencia se nota sobre todo por la noche y en las primeras horas de la mañana. Más allá del confort térmico, también aísla la vivienda del ruido del exterior, lo cual es un gran punto a favor. Ahora bien, los expertos advierten de que las cortinas térmicas no han milagros. Son una medida complementaria (no sustitutiva) de la calefacción en invierno y del aire acondicionado en verano.

Si bien es cierto que existe la posibilidad de cambiar las ventanas por unas de doble o triple acristalamiento para mejorar el aislamiento, ésta es una solución mucho más asequible. Asimismo, para quienes viven de alquiler y no pueden hacer obras, es una medida muy efectiva.

Trucos para ahorrar en calefacción

Un estudio realizado en 600 hogares españoles señala que la calefacción es responsable del 63% del consumo energético, razón por la cual es tan importante conocer una serie de medidas efectivas para ahorrar.

Algunas personas creen que, para consumir menos, es preferible mantener una temperatura constante (o casi constante) las 24 horas del día. Quienes defienden esta idea argumentan que si la temperatura de la vivienda desciende, luego habrá que utilizar más energía para recuperar la temperatura. Sin embargo, la opinión de los expertos es unánime: se gasta menos energía apagando la calefacción por la noche o al irnos de casa que manteniéndola encendida.

La razón es sencilla: mantener una temperatura  en el hogar (por ejemplo 20°C) exige un aporte continuo de energía, ya que la vivienda tiene pérdidas de calor, a través de las paredes, ventanas o techos, que hay que compensar. Jorge Morales de Labra, ingeniero industrial, asegura en una entrevista a Cadena COPE que «es falso que dejar la calefacción encendida sirva para ahorrar».

Y añade: «Es más, aunque uno se baje a comprar el pan y vuelva a los cinco minutos, merece la pena económicamente apagar la calefacción. Mantener la vivienda caliente sin nadie dentro supone un gasto innecesario que no compensa el tiempo que se tarda en volver a alcanzar una temperatura agradable al regresar».

Finalmente, es recomendable invertir en un termostato digital programable. Este dispositivo permite regular la temperatura con precisión, adaptándola a los horarios y rutinas de cada vivienda. De este modo, la calefacción sólo funciona cuando realmente es necesario, reduciendo el gasto energético. Una de sus principales ventajas es que permite establecer diferentes franjas horarias y temperaturas según el momento del día. Por ejemplo, se puede programar una temperatura más baja durante la noche o cuando no hay nadie en casa, y subirla poco antes de que lleguemos.