Curiosidades
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En 1934 construyeron 60 casas de pescadores en primera línea de una playa de Alicante como barrera contra las dunas: 92 años después, el Constitucional deja su futuro en el aire

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En la costa de Alicante existe un conjunto de viviendas que nació con una finalidad muy distinta a la de cualquier urbanización frente al mar. Sus casas ayudaron a proteger Guardamar del Segura del avance de las dunas y terminaron convirtiéndose en una imagen característica del municipio.

Sin embargo, 92 años después de las concesiones que permitieron su construcción, sus vecinos vuelven a enfrentarse a una amenaza de demolición.

Las protagonistas de esta historia son las 60 casas de pescadores de la playa de Babilonia, situadas en primera línea de costa, en Guardamar del Segura. Su futuro ha quedado comprometido después de que el Tribunal Constitucional haya anulado parte del blindaje jurídico que la Generalidad Valenciana había aprobado para protegerlas.

¿Por qué construyeron estas casas en la playa de Babilonia?

El origen de este enclave está relacionado con un problema medioambiental que amenazaba a Guardamar a finales del siglo XIX. La desaparición de la vegetación favoreció el movimiento de las arenas y el avance de las dunas hacia el núcleo urbano.

Para detenerlo, el ingeniero Francisco Mira impulsó un proyecto de recuperación forestal mediante la plantación de vegetación capaz de fijar el terreno.

Alrededor de la conocida Caseta Babilonia comenzó a formarse una pequeña colonia de construcciones junto al mar. En 1934, durante la Segunda República, el Ministerio de Fomento autorizó nuevas concesiones para levantar viviendas en la zona. La iniciativa perseguía embellecer la playa, ofrecer trabajo a los obreros y contribuir a contener los movimientos de arena.

Con el paso del tiempo, aquellas construcciones terminaron formando parte del paisaje y de la memoria de varias generaciones de vecinos. Las sucesivas prórrogas permitieron mantener las viviendas durante décadas, aunque la última concesión terminó en 2018. Desde entonces, la posibilidad de perder sus hogares ha acompañado a sus propietarios.

¿Por qué quieren derribar las casas de pescadores de Guardamar?

La situación enfrenta dos posiciones. Por una parte, los vecinos defienden el valor histórico y cultural de las viviendas y consideran que su conservación resulta compatible con la protección del litoral.

Por otra, la Administración sostiene que las construcciones ocupan terrenos del dominio público marítimo-terrestre y perjudican la regeneración natural de la playa.

Un informe del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) apunta a problemas de erosión, daños provocados por los temporales y riesgos para la seguridad. También señala que las casas dificultan la recuperación natural de la costa.

Los residentes discrepan de ese diagnóstico y atribuyen parte del retroceso de la playa a un espigón construido durante los años 90. Según su versión, aquella infraestructura habría favorecido la pérdida de unos 30 metros de costa.

El Constitucional retira la protección autonómica de las viviendas

El conflicto jurídico dio un giro el 23 de octubre de 2026. Según publicó Moncloa, el Tribunal Constitucional estimó parcialmente el recurso del Gobierno contra la Ley 3/2025 de protección y ordenación de la costa valenciana. El fallo declara inconstitucional el artículo 17 cuando afecta a terrenos del dominio público marítimo-terrestre.

La norma autonómica pretendía proteger estos conjuntos tradicionales mediante su reconocimiento patrimonial y la aprobación de planes especiales. Sin embargo, el tribunal considera que la Generalidad no puede limitar las competencias estatales sobre el litoral. Cuatro magistrados formularon un voto particular.

Ahora, las 60 casas afrontan un futuro incierto. La anulación del blindaje autonómico devuelve protagonismo a las órdenes de demolición que permanecían pendientes de ejecución y deja a sus habitantes ante la posibilidad de perder un conjunto histórico levantado junto al Mediterráneo.