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Cinco destinos para alargar el verano y convertir septiembre en el nuevo agosto

septiembre confirma que no hace falta despedirse de las vacaciones cuando termina agosto

Septiembre ha dejado de ser el mes de la vuelta a la rutina. Este mes se vuelve un momento apetecible para hacer las maletas y disfrutar de unos días de descanso con temperaturas más suaves y lejos de los momentos de mayor afluencia del verano.

El Mediterráneo todavía conserva el ambiente estival; las grandes capitales europeas continúan llenas de vida y destinos más cálidos, como Marruecos o Canarias, ofrecen alternativas para quienes se resisten a guardar el bañador. Septiembre se ha convertido así en una oportunidad para recuperar ese viaje pendiente o regalarse una última escapada antes del otoño.

«Viajar en septiembre permite seguir disfrutando de todo lo bueno del verano, pero de una forma diferente. Los destinos mantienen su oferta de actividades y los viajeros pueden descubrirlos con algo más de calma, dedicando tiempo no solo a visitar sus imprescindibles, sino también a vivir experiencias que completen el viaje», señala David Fernández, responsable de Comunicación de Civitatis.

Viajar en septiembre

Además de las temperaturas más moderadas en muchos destinos, septiembre ofrece la posibilidad de viajar fuera del calendario vacacional más habitual. Los días todavía son largos, buena parte de la oferta turística continúa funcionando con normalidad y aún es posible encontrar planes con sabor a verano. Ya sea para bañarse en el Mediterráneo, recorrer una capital europea o dormir entre las dunas, septiembre confirma que no hace falta despedirse de las vacaciones cuando termina agosto. A veces, el mejor momento para viajar comienza justo cuando los demás vuelven a casa.

Dónde ir en septiembre

Civitatis, la compañía líder en distribución online de visitas guiadas y excursiones en español, propone cinco destinos para aprovechar este mes y demostrar que el verano no tiene por qué terminar en agosto.

  1. Tenerife, todo el año. Tenerife siempre es una apuesta segura cuando se busca sol sin salir de España. A sus playas y temperaturas agradables se suman paisajes volcánicos, pueblos históricos y un océano lleno de vida. Una de las mejores formas de descubrir la isla desde otra perspectiva es con un paseo en catamarán ecológico con avistamiento y escucha de cetáceos desde 47 euros. Durante la navegación por la costa tinerfeña es posible observar ballenas y delfines en libertad y escuchar los sonidos que emiten bajo el agua.
  2. Malta, el Mediterráneo más azul. Pequeña en tamaño, pero enorme en posibilidades, Malta reúne ciudades fortificadas, calas de aguas transparentes y rincones en los que el verano parece resistirse a terminar. Septiembre permite seguir disfrutando del mar y, al mismo tiempo, recorrer su patrimonio sin el calor más intenso de julio y agosto. La excursión a Gozo y Comino lleva a los viajeros a conocer dos de las islas más especiales del archipiélago. La experiencia combina un crucero por el Mediterráneo con un recorrido panorámico por Gozo y permite acercarse a paisajes tan conocidos como los de la Laguna Azul.
  3. Atenas, un viaje a la Grecia clásica. Atenas se disfruta mucho más cuando el termómetro empieza a dar un respiro. Septiembre invita a caminar por Plaka, sentarse en alguna de sus terrazas y descubrir, sin tanta prisa, una ciudad en la que cada rincón cuenta varios siglos de historia. Desde 46 euros, la visita guiada por la Acrópolis y Atenas al atardecer comienza entre los templos de la antigua Grecia y continúa por las calles de la capital mientras cae el sol. Una forma diferente de conocer el Partenón y contemplar cómo cambia la ciudad al llegar la tarde.
  4. Marrakech, de la medina a las dunas del Sáhara. A pocas horas de vuelo desde España, Marrakech ofrece uno de esos cambios de escenario capaces de hacer que unos días parezcan semanas. El bullicio de la plaza Jemaa el Fna, los zocos, los patios escondidos de sus riads y los colores de la medina son solo el principio. Desde la ciudad parte la excursión de tres días al desierto de Merzouga, un recorrido que atraviesa la cordillera del Atlas, la kasbah de Ait Ben Haddou, el valle del Dades y las gargantas del Todra antes de llegar a las dunas de Erg Chebbi. El viaje incluye dos noches de alojamiento, una de ellas en una haima bereber bajo el cielo del Sáhara.
  5. Roma: volver a los clásicos. Hay ciudades a las que siempre apetece regresar, y Roma es una de ellas. Con el final de agosto, recorrer sus plazas, fuentes y barrios históricos resulta más agradable, aunque la ciudad mantiene intacto su ambiente. Para comprender sus orígenes, la visita guiada por el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino recorre los escenarios en los que transcurría la vida pública de la antigua Roma. Anfiteatros, templos y restos arqueológicos ayudan a imaginar cómo era la capital del Imperio hace casi dos mil años.