Fernando Nadal sorprende con ‘El traidor’, una historia de «ambición y deslealtad» sobre el valido de Enrique IV
La novela de Fernando Nadal gira en torno a la ambición, la deslealtad y el precio de hacer del poder una obsesión
Juan Pacheco, marqués de Villena, es uno de los personajes más fascinantes de la historia de España

Juan Pacheco no fue rey, pero durante dos décadas consiguió algo que pocos monarcas lograron: decidir desde la sombra el rumbo de Castilla. El marqués de Villena, valido de Enrique IV, convirtió la intriga, las alianzas y los conflictos en sus principales herramientas para acumular poder. Su historia protagoniza El traidor, la nueva novela de Fernando Nadal publicada por Edhasa.
Pacheco llegó a la corte con apenas 17 años y terminó convertido en uno de los hombres más poderosos del reino. No necesitó sentarse en el trono. Descubrió que podía ser mucho más rentable controlar a quien lo ocupaba.
Su estrategia consistía en generar dependencias. Alimentaba rivalidades, impulsaba alianzas cambiantes y aprovechaba las crisis para presentarse como el único capaz de resolverlas. «Pacheco no esperaba a que surgieran las crisis para aprovecharlas. Las fabricaba», explica Nadal.
El escritor define esta forma de ejercer el poder como «caos controlado»: provocar o alimentar los conflictos para después convertirse en imprescindible. Pacheco entendió que quien controla una crisis puede controlar también a quienes necesitan solucionarla.
Pacheco sacrificó la lealtad por el poder
Nacido hacia 1419 en Belmonte (Cuenca), en una familia noble de origen portugués venida a menos, Pacheco no heredó una posición privilegiada. La construyó desde la corte de Enrique, entonces príncipe de Castilla. Cuando este llegó al trono como Enrique IV, su antiguo compañero se convirtió en su hombre de confianza y en una figura decisiva en la política castellana.
La relación entre ambos fue de dependencia mutua. Enrique IV encontraba en Pacheco la capacidad de decisión y la seguridad que necesitaba, mientras el valido obtenía de la Corona poder, títulos, riquezas y libertad de acción. Pero Pacheco tenía claro que su objetivo no era convertirse en rey. «Descubrió que era más seguro gobernar al rey que tratar de ser el rey», explica Nadal.
El novelista retrata a un hombre capaz de leer las debilidades de sus adversarios y convertirlas en oportunidades. Para él, las personas eran piezas dentro de un tablero político y la lealtad tenía un precio.
«No pretendía ser amado. No pretendía ser admirado. Ni siquiera pretendía ser leal. Pretendía ser necesario», resume Nadal.
La paradoja del marqués de Villena
La paradoja de Pacheco es que su propia estrategia terminó contribuyendo a su derrota. Su influencia debilitó la autoridad de Enrique IV y alimentó una inestabilidad que acabaría favoreciendo el ascenso de Isabel la Católica y el nacimiento de una nueva monarquía.
Después de acumular señoríos, castillos, riquezas y títulos, el hombre que había dedicado su vida a controlar el tablero terminó perdiendo la partida.
Nadal presenta a Pacheco como un personaje difícil de encasillar. No es simplemente un villano, sino un político extraordinariamente inteligente cuya ambición terminó atrapándolo. «Fue un genio político atrapado en sus propias redes», sostiene el autor.
Aunque la novela se desarrolla seis siglos atrás, su autor reconoce que el mecanismo utilizado por Pacheco para mantenerse en el poder puede resultar familiar. «Crear una crisis para responsabilizar a los adversarios o para presentarse después como la solución es una estrategia tan antigua como la propia lucha por el poder», afirma Nadal.
El traidor recupera así la figura de uno de los grandes desconocidos de la política castellana del siglo XV: un hombre que nunca quiso llevar la corona porque descubrió que podía ejercer el poder desde detrás del trono.
El autor de El traidor
Fernando Nadal Moya es licenciado en Derecho y periodista, con una dilatada carrera profesional en diversos periódicos como El Imparcial, Ya, ABC, El País y Expansión, especializándose en información económica. En 1998 dejó los medios escritos y dio el salto al mundo corporativo como director de Comunicación de Endesa en Latinoamérica.
Posteriormente, en 2007, asumió la Dirección de Comunicación del Real Madrid Club de Fútbol, cargo que desempeñó durante año y medio. Entre febrero de 2009 y septiembre de 2020 ejerció como vicepresidente de la consultora Estudio de Comunicación Chile.