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74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF)

El rostro de Federico García Lorca aparece misteriosamente en la playa de la Concha con la llegada de ‘La bola negra’ a San Sebastián

La imagen, que capta la distintiva mirada de Lorca con precisión anatómica, ha impactado antes de ser engullida por el Cantábrico

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La emblemática playa de La Concha se ha convertido en un lienzo natural extraordinario para una creación a gran escala con la que se ha retratado a Federico García Lorca. La cara del poeta y dramaturgo, uno de los más importantes de la literatura española del siglo XX, ha aparecido en la arena, coincidiendo con la celebración del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en el que La bola negra ha tirado la casa por la ventana con su alfombra roja.

El mundo cinéfilo y la industria audiovisual española vive con ilusión la proyección de la película de Los Javis, especialmente dadas las grandes posibilidades de la cinta para hacer historia en la próxima edición de los Oscar en nombre del cine español. En la gala de los premios de Hollywood, el largometraje podría incluso optar a las estatuillas de Mejor película internacional y de Mejor película, un doblete memorable.

Con ese marco de fondo, el arte urbano ha desplegado su potencial con una sobrecogedora intervención sobre la arena de la playa de La Concha de San Sebastián. Allí, el rostro del célebre autor español, fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 en un camino rural cerca de Granada, ha aparecido misteriosamente.

El artífice del trazado a escala gigante en el arenal donostiarra es el artista peruano Germán Cedano, reconocido por esculpir e ilustrar retratos monumentales en la bahía de La Concha. Para ello, utiliza únicamente un rastrillo, palos de madera y un minucioso cálculo de perspectivas. Para plasmar la figura del poeta granadino, el creador ha aprovechado la franja de arena húmeda que deja al descubierto la bajamar. Así, ya entrada la medianoche, la subida de la marea ha desdibujado el retrato de Lorca. 

El dominio técnico necesario para dibujar el rostro del poeta resulta excepcional: el rostro no se diseña para ser visto a pie de playa, sino desde las alturas del paseo marítimo, por lo que requiere controlar la perspectiva anamórfica; el contraste de texturas es otro de los secretos de este retrato, dado que, al rastrillar la superficie, la arena húmeda cambia de tonalidad al reflejar la luz del sol, y genera los claros, sombras y facciones distintivas de la mirada de Lorca.

La gestión del tiempo tampoco es una cuestión menor: el proceso requiere horas de ejecución continua antes de que el cambio de marea borre las líneas por completo. La precisión anatómica y el impacto emocional del retrato, antes de ser engullido por el mar Cantábrico, han resultado deslumbrantes para todo el que ha tenido la oportunidad de verlo.

La aparición del rostro de García Lorca en un entorno como San Sebastián carga de poética el espacio público. El concepto de arte efímero encaja de forma orgánica con la propia memoria del poeta: una figura cuya obra y vida siguen resonando con fuerza en la cultura popular.

La obra no sólo rinde tributo a uno de los mayores exponentes de la Generación del 27, sino que consolida la playa de San Sebastián como una galería de arte viva y cambiante, donde el mar actúa como el lienzo definitivo en el contexto del Festival de Cine de San Sebastián.

Retrato de García Lorca en la playa de La Concha. (OKDIARIO)