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Cine

Marlon Brando: «Un actor es a lo sumo un poeta y al menos alguien que entretiene»

El considerado mejor actor de todos los tiempos revolucionó la profesión en el Hollywood de los 50

La isla privada de Marlon Brando ahora es el ‘resort’ ecológico más exclusivo del mundo: 10.000 € la noche

Actor de actores, Marlon Brando sigue siendo una referencia interpretativa indiscutible incluso 22 años después de su muerte. Tan complejo como magnético, el estadounidense fue un pionero en los años 50, al sumir y poner de moda en Hollywood la técnica teatral desarrollada por Lee Strasberg, a partir de la creación genuina del director y actor ruso Konstantin Stanislavski. Y claro, como todo mito viviente de la industria, la figura de Brando fue tan relevante para la profesión como polémica, controvertida y compleja de abordar fuera del set.

‘El padrino’ (Paramount Pictures).

Ante todo, el dos veces ganador del premio de la Academia era un artista que, en una industria confeccionada para convertirlo todo en un producto, nunca llevó nada bien someterse a los márgenes establecidos de lo que los estudios y algunos directores le pedían. Aun así, siendo una estrella volátil e impredecible, a lo largo de su carrera pudo trabajar a las órdenes de los mejores cineastas. Desde Elia Kazan a Arthur Penn, pasando por Sidney Lumet, Joseph L. Mankiewicz y Francis Ford Coppola. Pero al final de su etapa profesional, también se dejó llevar por proyectos menores y producciones desastrosas de la talla de La isla del Dr. Moreau (1996) o Asalta como puedas (1998). Hoy, la frase que nos ocupa explica esa dualidad o contraste que todo rostro notorio de la meca del celuloide puede llegar a asumir. La del perfil artístico, que no debe dejar de lado nunca el fin final de cautivar a los espectadores y distraerlos de sus ocupaciones diarias.

Marlon Brando, artista y «entertainer»

Marlon Brando enhebró la sentencia por primera vez en el momento más álgido de su carrera, cuando venía del punto más ascendente de su carrera, tras el estreno de Un tranvía llamado deseo (1951) La ley del silencio (1954). La frase íntegra dice lo siguiente:

‘La ley del silencio’ (Columbia Pictures).

«Un actor es a lo sumo un poeta y al menos alguien que entretiene. Lo único que un actor le debe a su público es no aburrirlo».

Con el tiempo se fue alterando la versión del pensamiento del actor, traduciendo la palabra «entertainer» por «artista». La cual, anula en cierta medida el contraste y la ironía con la que Brando quería dignificar el oficio, elevando y al mismo tiempo, estableciendo un estándar mínimo que debía transformar la realidad en arte.

El actor más complicado de todos los tiempos

‘Un tranvía llamado Deseo’ (Warner Bros.).

La genialidad de Brando estaba indisolublemente unida al caos absoluto que podía despertar en el desarrollo normativo de cualquier proyecto. Conocido por negarse a aprenderse el guion y los diálogos de sus personajes y por aparecer con un sobrepeso extremo en Apocalypse Now (1979), el actor fue la pesadilla constante de múltiples directores, aunque hoy esos comportamientos han quedado sepultados en el anecdotario popular y sus interpretaciones, grabadas a fuego en la cultura cinematográfica de la historia del séptimo arte.