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74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF)

Marion Cotillard habla en San Sebastián de su último papel como activista de izquierdas: «Nunca podré validar la violencia»

"Se recurre mucho a la violencia política, no hemos encontrado el nivel de conciencia para respetarnos"

Cotillard asegura que "la maternidad y la política son planos completamente opuestos", tras interpretar este papel

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Marion Cotillard, la gran dama del cine francés contemporáneo, ha irrumpido con fuerza este jueves en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde la actriz presenta la película Milo (7h40 ce matin-là). En el largometraje, dirigido por otro de los grandes nombres galos del cine, Nicole García, responsable de títulos como Los amantes o El adversario, la ganadora del Oscar por La vida en rosa interpreta a una madre con un pasado vinculado a la izquierda radical. «Nunca podré validar la violencia», ha explicado Cotillard sobre su uso, en este caso por parte de esa facción de la izquierda.

Según la actriz, tal y como se puede ver en la película, «la maternidad y la política son dos planos completamente opuestos», ha comentado. De hecho, su personaje, en un principio, elige entregarse a la violencia de su activismo político en lugar de ejercer como madre. Desde su experiencia personal, «las decisiones que tomamos y las prioridades cambian cuando eres madre».

El productor de la cinta, Alain Attal, también se ha referido a este asunto, y lo ha hecho igualmente desde su propia experiencia. En su juventud, Attal militaba en la Liga Comunista Revolucionaria, y «gracias al cine», asegura, dejó de lado el partido trotskista, sección francesa de la Cuarta Internacional. «El cine me hizo demócrata, podía aportar mucho más con ello», ha matizado. Por su parte, la directora, que vivió a sus 20 años el mayo del 68, ha comentado que siempre estuvo «en una izquierda moderada, y no en el de la violencia».

En lo que respecta a la violencia, en un plano mucho más amplio, Marion Cotillard ha declarado que «por desgracia, la violencia llama a la violencia, y se ha demostrado que no es la solución». «Cuando uno llega a cierto nivel de cólera, es difícil no soltarla, es decir, en algún caso puedes llegar a comprenderla, pero nunca podré validarla. Espero que podamos avanzar hacia algo creativo que no pase por ahí», ha detallado.

Cotillard se ha referido a sus propias palabras como «un discurso incompleto», porque puede ver cómo «hoy por hoy se recurre mucho a la violencia política», y cree que «no hemos encontrado el nivel de conciencia como seres humanos para respetarnos».

En otro orden de cosas, Marion Cotillard ha abordado la situación de la industria, tanto en lo que tiene que ver con la competencia entre salas y plataformas como en lo referente a los retos y amenazas u oportunidades de la Inteligencia Artificial. «El cine tiene muchas maneras de existir. Me parece una pena, por ejemplo, que la gente no haya visto una película como Roma, de Alfonso Cuarón, en el cine; pero también es cierto que, quizás, Roma nunca hubiese visto la luz de otra forma [sin el catálogo de Netflix]», ha comentado. A juicio de la oscarizada actriz, «hay una economía en el mundo del cine que prefiere la seguridad, y las películas singulares tienen menos oportunidades».

En la IA, Marion Cotillard ve oportunidades, pero con recelo y miedo. «En la cultura, la IA puede ser formidable, pero cuando toca el aspecto artístico es desconcertante, es un campo muy amplio que da vértigo, aunque la IA nunca sustituirá a un alma cuya experiencia es la que da las emociones», ha desarrollado.

La actriz gala ha explicado más en conciencia más esta idea: «Me dará mucho miedo el día que me emocione un actor creado con IA. La experiencia que te aporta una vida siempre le faltará a esos actores. La experiencia de la infancia, las emociones. Pero me pregunto si un día me borrará de la pantalla una actriz de IA y si podrá emocionarme».

Mientras el futuro continua siendo incierto, Marion Cotillard sigue siendo una de las actrices que «más reservas emocionales» han demostrado que se pueden tener, tal y como ha apuntado la directora de Milo. Es más, las dos ya trabajaron juntas en una película anterior, El sueño de Gabrielle, y fue la intérprete quien hizo que Nicole García pudiera «superar» un «tabú»: «Es la primera vez que trabajo más de una vez con la misma actriz como protagonista. Pensaba que estaba prohibido para mí, que el erotismo se desvanecía con el primer trabajo, pero Marion tiene unas reservas emocionales con las que me ha demostrado que se puede. Ella me ha hecho superar ese tabú».

Los elogios han sido recíprocos. Por algo, Marion Cotillard, que recibió el premio Donostia en 2021, también decidió repetir equipo con Nicole García. «En una misma escena puede pedirme emociones diferentes, y esa exploración como actriz me interesó. Las escenas de emociones se preparan, pero con Nicole, simplemente, se desencadenan», ha sentenciado en el Festival de Cine de San Sebastián, tras pasar por la ciudad el pasado mes de agosto para ver el eclipse total en España, como ha contado ella misma.