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Atresmedia pone fecha al estreno de ‘El confidente’, la película de Javier Gutiérrez y Miguel Herrán sobre los últimos días de ETA

'El confidente', la nueva película de Daniel Calparsoro, se inspira en la investigación periodística de Pablo Muñoz

Atresmedia Cine ha confirmado la fecha de estreno de uno de sus títulos más potentes: El confidente. La nueva película de Daniel Calparsoro (Todos los nombres de Dios) celebrará su preestreno mundial en la Seminci de Valladolid, del 23 al 31 de octubre. La cinta protagonizada por Javier Gutiérrez y Miguel Herrán se inspira en hechos reales y recoge los últimos días de ETA.

El confidente se adentra en el terreno del thriller policial con una marcada carga dramática, y ambienta su trama a comienzos de los años 2000 -con flashbacks a los 80-, un periodo especialmente complejo en la historia reciente de España, caracterizado por los intensos esfuerzos policiales para asfixiar a la banda terrorista ETA antes de su disolución.

La historia de la película, construida a partir de una investigación periodística de Pablo Muñoz y con guion adaptado por Fernando Navarro, ahonda en las alianzas que surgieron en ese contexto y en los límites éticos de la lucha antiterrorista. Así, El confidente sitúa en el centro del relato la relación de dependencia, lealtad y soledad entre un veterano agente policial y su joven informante, dos figuras contrapuestas que deben coordinar una arriesgada operación encubierta entre el sur de Francia y el País Vasco.

Para dar vida a esta tensa travesía, El confidente cuenta con un reparto encabezado por Miguel Herrán y Javier Gutiérrez. Herrán, ganador del Goya a Mejor actor revelación por A cambio de nada y famoso mundialmente por series como La casa de papel, interpreta al joven confidente acorralado. Por su parte, Javier Gutiérrez, uno de los actores más aclamados del país, con dos premios Goya en su trayectoria por La isla mínima y El autor, encarna al inspector veterano.

El elenco de la película se completa con nombres destacados como Itsaso Arana, Emilio Palacios, Víctor Clavijo, Patricia Vico y Miguel Garcés. El primer cartel oficial de El confidente muestra una estética sobria y absorbente que anticipa la tensión de la historia.

Daniel Calparsoro es uno de los directores más relevantes del thriller y del cine de acción en España. Tras una trayectoria que arrancó con fuerza en los años noventa con obras como Salto al vacío y que ha cosechado grandes éxitos de taquilla con títulos como Cien años de perdón o Hasta el cielo, Calparsoro vuelve a buscar en El Confidente una historia a la que imprimir su habitual ritmo, visceralidad y con calado en el retrato de la condición humana.

La historia real tras El confidente se adentra en las entrañas de uno de los periodos más oscuros, complejos y determinantes de la historia contemporánea de España: la fase de cerco definitivo y la desarticulación de la banda terrorista ETA a comienzos de los años 2000. La trama se sustenta en el riguroso trabajo de investigación del periodista Pablo Muñoz, que logró documentar el testimonio y las vivencias de dos personas de carne y hueso que desempeñaron un papel clave, aunque completamente invisibilizado, en los engranajes de la lucha antiterrorista.

En aquella época, tras la ruptura del pacto de Lizarra y el fin de la tregua de 1998, la banda terrorista buscaba recomponer su brazo armado e imponer de nuevo el terror, mientras que los servicios de inteligencia y las unidades de la Policía Nacional y la Guardia Civil redoblaban esfuerzos para asfixiar sus estructuras. En ese contexto de máxima tensión entre el País Vasco y el sur de Francia, el uso de informantes y confidentes se convirtió en una herramienta operativa tan crucial como de alto riesgo.

A diferencia del infiltrado tradicional -que suele ser un agente policial encubierto dentro de una organización criminal-, la figura del confidente es la de un civil o un individuo del entorno tangencial del grupo que decide cruzar la línea para suministrar información estratégica de primera mano. Esta dinámica real situó a dos hombres en lados opuestos del tablero: por un lado, un mando policial veterano acorralado por la presión de sus superiores para obtener resultados inmediatos y, por otro, un joven que actuaba como informante en un territorio hostil donde la delación se pagaba con la vida.

El verdadero poso histórico de El confidente, de los productores de La infiltrada, no radica únicamente en los golpes policiales o en la reconstrucción del mapa operativo del terrorismo en la frontera hispano-francesa, sino en el coste humano, las luces y las sombras de un sistema que dependía de la lealtad mutua en situaciones extremas. La colaboración entre ambos implicó cruzar constantes barreras éticas y legales, y forjó un vínculo de dependencia en el que los dos hombres, aislados de sus propios entornos, terminaron compartiendo un destino en el que sólo les quedaba la confianza.