Ágatha Ruiz de la Prada lleva su guerra con los independentistas por su casa de Mallorca a Netflix: «Una pesadilla»
"Estarán contentos", comenta Ágatha Ruiz de la Prada, que tiene que derribar parte de la casa por orden del Govern balear
La guerra abierta entre Ágatha Ruiz de la Prada y los independentistas por el chalet de la diseñadora en Mallorca ha aterrizado en el catálogo de Netflix, donde la empresaria habla abiertamente del «infierno» que asegura haber vivido por la batalla legal, según su testimonio en el reality Negocio familiar.
Los independentistas llevaron el chalet de Ágatha Ruiz de la Prada a los tribunales, tras denunciar que la piscina ocupaba el dominio público marítimo-terrestre. Dos décadas después de que se iniciara el proceso judicial, la Dirección General de Costas del Govern balear ha emitido una orden con la que autoriza las obras para la restitución del terreno a su estado original, por lo que aprueba el derribo. La resolución ejecuta el fallo de la Audiencia Nacional de 2021, que anulaba las órdenes ministeriales que daban legalidad a las instalaciones afectadas: tendrá que demoler la terraza, la piscina y el embarcadero de la casa.
Cuando Ágatha Ruiz de la Prada compró el chalet, la piscina ya estaba construida, pero la entrada en vigor de la Ley de Costas y las delimitaciones de la norma dejaron esta parte de la casa fuera de la ordenación. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente otorgó una concesión de uso privado por la que la piscina pudo seguir en pie, concesión que se prorrogó de manera automática durante años hasta la sentencia de la Audiencia Nacional que la dio por extinguida.
Ágatha Ruiz de la Prada subraya en Netflix que el chalet se construyó antes de que se aprobara la Ley de Costas por la que le obligan a demoler parte de la vivienda. «Tenía todos los permisos del mundo, pero hubo problemas políticos», afirma. Hasta entonces fue «la mejor casa del mundo, con una piscina bellísima», cuenta, y añade que «era maravillosa y ahora es una pesadilla».
Además, la diseñadora relata cómo «los independentistas» iniciaron tantos procesos «y dieron tantos problemas» que las instalaciones de la casa ubicada en la Costa dels Pins (Son Servera) ahora son «un lugar para compostar». «Al final destruiremos la piscina, estarán contentos», sentencia.
Las polémicas del chalet de Ágatha Ruiz de la Prada
El camino hasta llegar al desenlace de la demolición ha sido tortuoso para Ágatha Ruiz de la Prada, con sonados y polémicos momentos. El más escandaloso fue en 2005, cuando Joan Puig, ex diputado de ERC, se coló en el recinto con otros independentistas para demostrar -por haber accedido- que estaba en una zona de dominio público. La Guardia Civil tuvo que intervenir y el ex diputado se sometió a juicio ordinario por una falta de coacciones.
También en 2005, el Ministerio de Medio Ambiente de Cristina Narbona dictó una orden que permitía a sus dueños usar la piscina en verano a cambio de que se abriera el resto de la temporada a centros escolares de la zona. Los tribunales anularon la resolución.
Lo último en Cool
-
Ana Mena confiesa lo mal que lo pasó por un error de sonido en los Premios Goya: «Tuve que cantar escuchándome en doble»
-
Malú vive un par de momentos de tensión en ‘El Hormiguero’: «No entiendo ese humor»
-
Hollywood por fin hace justicia: Glenn Close y Ridley Scott ganarán el Oscar honorífico
-
Ni el Papa León XIV ni la Sagrada Familia: la inesperada elección de la Reina Letizia de la que todos hablan
-
Dormir sobre un acantilado en Ibiza: el resort con villas privadas, alta gastronomía y atardeceres de postal frente a Es Vedrá
Últimas noticias
-
Trump revela que una operación secreta de EEUU ha hecho pasar 100 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz
-
Ana Mena confiesa lo mal que lo pasó por un error de sonido en los Premios Goya: «Tuve que cantar escuchándome en doble»
-
Docentes y sindicatos deciden una «interrupción estratégica» de la huelga para retomarla cuando quieran
-
El Málaga elimina a Las Palmas y jugará contra el Almería la final para subir a Primera
-
El jefe del Pentágono va a Guantánamo para desafiar al castrismo: «Sería imprudente que Cuba obtenga armas»