Tamara Falcó ya no necesita una empresa para facturar: su marca personal le reporta el 90% de sus ingresos en redes
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Tamara Falcó ha conseguido algo que muy pocas celebrities pueden decir: convertir su nombre, su estilo de vida y su propia imagen en una auténtica marca. La hija de Isabel Preysler lleva años construyendo una trayectoria profesional que combina televisión, moda, gastronomía, publicidad y, cada vez con más fuerza, las redes sociales. Con más de 1,5 millones de seguidores, Instagram se ha convertido en uno de sus principales escaparates y también en una de sus grandes fuentes de ingresos. Ella misma reconocía recientemente que alrededor del 90% de lo que gana procede de las redes sociales.
Este crecimiento explica también cómo ha cambiado su manera de gestionar su actividad profesional. En los últimos días se ha publicado que Gypset Living S.L., una de las sociedades vinculadas a su trayectoria, se encontraría en números rojos. Sin embargo, esta información no se corresponde con la situación actual de la compañía. La sociedad está inactiva y sus cuentas están saldadas. Tamara ya no utiliza esta empresa para canalizar sus principales trabajos y actualmente gestiona su actividad económica a título personal, con el respaldo de una agencia de representación para sus colaboraciones.
Lejos de ser una señal de dificultades, el caso de Gypset Living refleja la transformación del negocio de Tamara Falcó. La marquesa comenzó su recorrido empresarial en una etapa en la que una sociedad como esta tenía sentido para gestionar sus derechos y trabajos profesionales. Hoy, sin embargo, su marca personal tiene una dimensión mucho mayor y su actividad se articula de otra manera.
Gypset Living S.L. nació el 6 de agosto de 2009, entonces bajo el nombre de Falcó Preysler S.L. Con el tiempo pasó a denominarse Gypset Living y Tamara Falcó figura como administradora única. Su objeto social estaba relacionado con la representación de profesionales y la gestión de sus derechos, incluidos los derivados de su explotación comercial y publicitaria.
Más de quince años después, el escenario ha cambiado. Gypset Living permanece inactiva y saldada, mientras Tamara continúa desarrollando una intensa actividad profesional al margen de esta sociedad. La evolución es especialmente significativa porque demuestra hasta qué punto ha crecido el valor de su propia marca.
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Instagram, su gran escaparate
La mejor prueba de esta transformación está en las redes sociales. Tamara ha convertido Instagram en una auténtica herramienta profesional y su comunidad de más de 1,5 millones de seguidores supone para las marcas un escaparate de enorme valor.
La propia Tamara explicaba recientemente que aproximadamente el 90% de sus ingresos procede de las redes sociales, un porcentaje que refleja la dimensión que ha alcanzado su marca personal.
Su fórmula combina una comunidad consolidada, una imagen reconocible y una capacidad cada vez mayor para generar contenido vinculado a firmas de moda, belleza, gastronomía, viajes y estilo de vida. Tamara ya no necesita apoyarse exclusivamente en una sociedad para construir su negocio: su propio nombre se ha convertido en uno de sus principales activos.
El cambio también habla de la evolución de las nuevas profesiones vinculadas a la imagen. Lo que comenzó como una carrera ligada a la televisión y a las colaboraciones publicitarias se ha transformado en un negocio alrededor de una marca personal perfectamente reconocible.

Un universo empresarial propio
Y Tamara no se ha quedado únicamente en las redes. Ha continuado ampliando su universo profesional alrededor de TFP by Tamara Falcó, su firma de moda con Pedro del Hierro, y comparte con su hermano Manuel la propiedad de El Rincón, la finca familiar en la que celebró su boda con Íñigo Onieva y que también acoge eventos, rodajes y campañas.
A ello se suma su relación con la bodega Marqués de Griñón, cuyo control recuperaron los hermanos Falcó para mantener el legado empresarial de su padre. El resultado es una trayectoria que ha ido mucho más allá de la televisión. Tamara Falcó ha conseguido convertir su nombre en un negocio y hacer de su propia imagen una de sus principales herramientas profesionales. Gypset Living, la sociedad que acompañó parte de ese camino, está hoy inactiva y saldada. Su actividad, en cambio, continúa más viva que nunca.