MUNDIAL 2026

Ni Lamine Yamal pudo eclipsarla: la divertida anécdota de su abuela durante la final del Mundial

La previa de la final del Mundial dejó uno de sus momentos más simpáticos gracias a Fátima

La abuela de Lamine Yamal conquistó a los espectadores con una entrañable anécdota sobre la infancia de su nieto

Durante una conexión en directo desde Rocafonda para 'D Corazón', recordó los desayunos que le preparaba al futbolista

Lamine Yamal junto a su abuela. (Foto: RRSS)
Lamine Yamal junto a su abuela. (Foto: RRSS)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

La final del Mundial de Fútbol 2026 paralizó España dentro y fuera del terreno de juego. Mientras millones de espectadores esperaban con nervios el decisivo España-Argentina, las principales cadenas de televisión dedicaron gran parte de su programación a calentar motores antes del encuentro. Una de ellas fue D Corazón, el espacio de La 1 presentado por Anne Igartiburu y Javier de Hoyos, que decidió trasladarse hasta Rocafonda, el barrio de Mataró donde creció Lamine Yamal, para conocer de primera mano cómo estaba viviendo su familia una cita que podía cambiar para siempre la historia del joven futbolista. Sin embargo, nadie esperaba que la auténtica protagonista de la conexión terminara siendo Fátima, la abuela de Lamine Yamal, cuya espontaneidad regaló uno de los momentos más divertidos y comentados de toda la cobertura previa al partido.

La reportera Marina Sala conversó con varios vecinos y familiares del jugador del FC Barcelona, entre ellos su primo Ryan y su abuela, que recordó con enorme cariño cómo era Lamine Yamal cuando todavía era un niño y el fútbol no había convertido su nombre en uno de los más conocidos del planeta. La periodista quiso destacar precisamente esa sencillez que, según quienes mejor le conocen, sigue definiendo al internacional español. «Me decías que era conformista y que cuando le preguntabas qué quería desayunar siempre respondía: ‘Lo que haya, abuela’», comentó la reportera, dando pie a una anécdota que rápidamente se escapó del guion previsto.

Lejos de responder con una frase breve, Fátima comenzó a recordar aquellos desayunos con total naturalidad y sin reparar en un detalle importante: estaba hablando en TVE. «Cuando iba al Mercadona me decía: ‘Iaia, cómprame Milka’», explicó entre sonrisas, provocando que Marina Sala intentara cortar con delicadeza la conversación antes de que siguiera mencionando productos comerciales. «Bueno… no hace falta decir tantas marcas», le advirtió la periodista con una sonrisa, consciente de que RTVE mantiene una estricta normativa respecto a la publicidad encubierta y a las referencias comerciales durante sus emisiones.

Pero la advertencia no surtió demasiado efecto. La abuela de Lamine Yamal continuó relatando sus recuerdos como si estuviera conversando tranquilamente con cualquier vecino del barrio y volvió a mencionar, sin el menor reparo, los productos que su nieto le pedía cuando era pequeño. «Don Simón y Milka. Yo traía dos o tres botellas de Don Simón y un paquete de Milka y lo dejaba en la nevera», añadió, desatando las risas de quienes seguían la conexión en directo. La espontaneidad de la mujer contrastó con los intentos de la reportera por mantener la conversación dentro de los márgenes habituales de la televisión pública, dando lugar a uno de esos momentos imposibles de preparar que terminan convirtiéndose en los más recordados de cualquier retransmisión.

 

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La escena no tardó en hacerse viral en redes sociales, donde numerosos espectadores celebraron la autenticidad de Fátima y la cercanía con la que hablaba de su nieto. Más allá de las marcas comerciales, lo que realmente emocionó al público fue comprobar cómo la mujer recordaba una época en la que Lamine Yamal era simplemente un niño que llegaba a casa después del colegio y pedía sus caprichos favoritos para desayunar. Un relato sencillo que sirvió para humanizar todavía más a una de las grandes estrellas del Mundial 2026 y recordar que detrás del futbolista sigue existiendo la misma familia que le acompañó desde sus primeros pasos.

Desde el plató de D Corazón, Anne Igartiburu no tardó en reaccionar a la escena y prefirió quedarse con el componente emocional del momento antes que con la anécdota televisiva. «Gracias a esa abuela. ¡Qué emoción! A la abuela se le permite todo, que diga las marcas, total», comentó entre risas, defendiendo la naturalidad con la que Fátima había hablado delante de las cámaras. La presentadora quiso ir incluso un paso más allá y destacó que lo verdaderamente importante era el cariño con el que la mujer describía aquellos años en los que cuidaba de su nieto mucho antes de que se convirtiera en una estrella del fútbol mundial.

«Ella lo que quiere es decir todo lo que ha cuidado a su nieto y eso nos emociona. Yo estoy emocionada. Tengo que decir ‘shukran’. Gracias, que vaya muy bien y ojalá que ganemos el Mundial. Y gracias a su nieto y a tantas y tantas familias que se entregan con los suyos», concluyó Anne Igartiburu, utilizando la palabra árabe para «gracias» como un guiño a los orígenes familiares del jugador y poniendo en valor el papel de todas esas familias que acompañan a los futbolistas desde el anonimato.

Horas después llegaría el desenlace soñado. España derrotó a Argentina gracias al gol de Ferran Torres y conquistó la segunda Copa del Mundo de su historia. Lamine Yamal celebró el título rodeado de su madre, su hermano Keyne, su novia Inés García y el resto de sus seres queridos sobre el césped del MetLife Stadium. Sin embargo, antes incluso de que rodara el balón, su abuela ya había protagonizado uno de los momentos televisivos del día. Sin pretenderlo y con la naturalidad de quien simplemente recuerda la infancia de su nieto, Fátima consiguió robarse unos minutos de protagonismo y regalar una de esas escenas que demuestran que, a veces, las mejores historias nacen cuando alguien decide olvidarse por completo del guion.