EN REDES

La emoción de la mujer de Cucurella por su hijo autista en el Bernabéu: «Para no perder la esperanza»

Claudia Rodríguez junto a su hijo. (Foto: RRSS)
Claudia Rodríguez junto a su hijo. (Foto: RRSS)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La familia de Marc Cucurella está viviendo una nueva etapa en Madrid y este domingo protagonizó uno de esos momentos que, aunque puedan parecer pequeños desde fuera, tienen un significado enorme para ellos. Claudia Rodríguez, mujer del futbolista, acudió al Santiago Bernabéu junto a sus tres hijos, Mateo, Río y Bella, para animar a su padre durante el partido entre el Real Madrid y el Málaga. Sin embargo, más allá del resultado y de la goleada del conjunto blanco, hubo otro motivo que convirtió la jornada en especialmente emocionante para la familia.

Mateo, el hijo mayor de la pareja, tiene seis años y fue diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) de nivel 1 cuando tenía tres años. Para Claudia, que comparte habitualmente con sus seguidores diferentes momentos de su vida familiar y también ha contribuido a dar visibilidad al autismo infantil, la experiencia de su hijo en el estadio supuso un motivo de enorme alegría. «Parece que le ha gustado el Bernabéu. Primera vez que está todo el partido sentadito viéndolo», escribió junto a una imagen del pequeño.

El hijo de Marc Cucurella en el Santiago Bernabeu. (Foto: RRSS)
El hijo de Marc Cucurella en el Santiago Bernabéu. (Foto: RRSS)

Mateo aparecía en el palco perfectamente equipado para la ocasión, con la camiseta del Real Madrid y luciendo la característica melena de rizos que comparte con su padre. A su lado, sus hermanos también disfrutaban de una tarde muy especial viendo jugar a Cucurella. Una escena familiar que Claudia quiso compartir con sus seguidores y que refleja uno de esos avances que para ellos tienen un valor especial. La jornada, además, había comenzado de una manera muy diferente. La mujer del futbolista reconoció que habían tenido una mañana complicada en casa, aunque prefirió no entrar en detalles sobre lo sucedido. Sin embargo, la tarde terminó convirtiéndose en un regalo inesperado. «Tuvimos una mañana dura en casa, pero Mateo nos ha regalado una supertarde para no perder la esperanza… Y así funciona la vida», escribió.

Para Claudia, que ha hablado en numerosas ocasiones sobre la crianza de su hijo con autismo, estos pequeños pasos son especialmente importantes. La experiencia en el Bernabéu no fue simplemente acudir a ver un partido de fútbol: significó que Mateo pudo permanecer sentado durante todo el encuentro y disfrutar de la experiencia junto a su familia. Un avance que su madre quiso celebrar públicamente sin ocultar la emoción que le producía.

Claudia Rodríguez con su hijo en el Santiago Bernabéu. (Foto: RRSS)
Claudia Rodríguez con su hijo en el Santiago Bernabéu. (Foto: RRSS)

La familia pudo además disfrutar de una tarde redonda en lo deportivo. El Real Madrid se impuso al Málaga por 4-0 en un encuentro en el que Jude Bellingham abrió el marcador en el minuto 19 y volvió a marcar pocos minutos después. Kylian Mbappé fue el encargado de poner el tercero con una volea y Arda Güler cerró la goleada en el tiempo añadido. Desde el palco, Claudia y sus tres hijos siguieron el encuentro y animaron al futbolista en uno de sus primeros partidos en esta nueva etapa en Madrid. Pero detrás de esa imagen familiar hay también una historia que Marc Cucurella y Claudia Rodríguez han decidido compartir con naturalidad. Desde que su hijo recibió el diagnóstico, ambos han hablado abiertamente de las dificultades, los aprendizajes y también de las pequeñas victorias que forman parte de su día a día.

El futbolista ha explicado que comenzaron a notar que algo podía ser diferente cuando Mateo tenía alrededor de 13 meses y empezó a acudir a la escuela infantil. Al observar fotografías de los niños jugando, se dieron cuenta de que el pequeño solía aparecer apartado del resto. «Mi hijo mayor fue el que un poco nos cambió la vida a todos», explicó Cucurella en una entrevista con RTVE. El jugador también ha reconocido que aquella etapa estuvo marcada por muchas dudas. Al tratarse de su primer hijo, tanto él como Claudia no siempre sabían si determinados comportamientos formaban parte del desarrollo habitual o podían responder a otra circunstancia. Con el paso del tiempo empezaron a observar nuevas señales, entre ellas que Mateo no hablaba o no parloteaba tanto como otros niños de su edad. «Yo creo que ver a tu hijo sufrir es de las cosas más duras que hay», llegó a reconocer el futbolista al recordar aquellos primeros momentos. Desde entonces, tanto él como su mujer han intentado convertir su experiencia familiar en una herramienta para dar visibilidad y normalizar el autismo.

Cucurella ha explicado también que, en la crianza de un niño neurodivergente, cada pequeño avance puede convertirse en una enorme satisfacción. Al mismo tiempo, ha admitido que para un padre puede resultar complicado no saber siempre cómo ayudar cuando su hijo atraviesa un momento difícil. Por eso, ambos han apostado por hablar de su experiencia con naturalidad y ofrecer un mensaje de apoyo y empatía a otras familias que puedan encontrarse en una situación similar.

El objetivo que comparten como padres es que Mateo pueda crecer siendo feliz y autónomo. Y momentos como el vivido este domingo en el Bernabéu forman parte de ese camino. Para cualquiera, pasar un partido entero sentado en las gradas puede parecer un detalle sin importancia. Para Claudia, en cambio, después de una mañana complicada y de todo el proceso que ha vivido su familia desde el diagnóstico, fue motivo suficiente para recuperar la esperanza y celebrar una pequeña gran victoria. «Primera vez que está todo el partido sentadito viéndolo», escribió emocionada. Una frase sencilla que resume mucho más que una tarde de fútbol: la alegría de una madre ante un nuevo paso de su hijo y la importancia de aprender a celebrar cada avance, por pequeño que pueda parecer.