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Marc Cucurella, sobre la enfermedad de su hijo Mateo: «A veces no sé como ayudarle»

Cucurella ha ganado mucho protagonismo a raíz de su participación en el Mundial

Tiene un hijo llamado Mateo que está luchando contra el autismo

El futbolista tiene 28 años y es padre de tres hijos

Marc Cucurella
Marc Cucurella, durante un partido con la selección española. (Getty)

La imagen de Marc Cucurella levantando la Copa del Mundo con la selección española ha dado la vuelta al mundo. El lateral, convertido en uno de los grandes protagonistas del torneo y recientemente fichado por el Real Madrid, vive uno de los momentos más brillantes de su carrera.

Sin embargo, detrás de los éxitos sobre el césped existe una realidad mucho más íntima que el propio futbolista ha decidido compartir para dar visibilidad a una situación que afecta a miles de familias.

El defensa ha hablado con total sinceridad sobre el camino recorrido junto a su hijo mayor, Mateo, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) de nivel 1 cuando tenía apenas tres años. Lejos de esconder esa experiencia, Cucurella ha reconocido que la enfermedad de su hijo ha cambiado su forma de entender la vida y de establecer sus prioridades.

«No sé cómo ayudarle», ha confesado, una frase que resume la impotencia que muchos padres sienten cuando reciben un diagnóstico similar.

Una celebración dedicada a su familia

Quienes siguen habitualmente los partidos de España conocen ya una de las celebraciones más características de Marc Cucurella. Cada vez que marca un gol, el futbolista salta imitando a un pingüino. Detrás de ese gesto hay una historia profundamente personal.

Durante una rueda de prensa explicó que descubrió que estos animales permanecen junto a la misma pareja y a su familia durante toda la vida.

Cucurella con su hijo Mateo. (Foto: Instagram)
Cucurella con su hijo Mateo. (Foto: Instagram)

«Vi en internet que los pingüinos eligen a una pareja y a su familia para toda la vida. Y permanecen juntos para siempre. Por eso quiero recordar a mi familia, que siempre me apoya en los mejores y en los peores momentos. Por eso esta celebración es para ellos», comenta al respecto.

No se trata de un simple homenaje. Para él, su pareja, Claudia Rodríguez, y sus tres hijos, Mateo, Río y Bella, ocupan el primer lugar, incluso por encima del fútbol. Una idea que ha repetido en numerosas ocasiones y que cobra aún más sentido al conocer la experiencia que han vivido como familia.

TEA de nivel 1

La historia comenzó cuando Mateo inició la escuela infantil. Fue entonces cuando tanto Marc como Claudia empezaron a percibir que el desarrollo de su hijo era diferente al del resto de niños.

El futbolista recordó que había pequeños detalles que llamaban la atención desde el principio. «Mi hijo mayor fue el que un poco nos cambió la vida a todos. Cuando empezó la escuela infantil empezamos a ver cosas diferentes. Veíamos que en las fotos que salían de los niños jugando, él siempre estaba un poco solo», ha declarado al respecto.

«Cuando va creciendo, ves que no habla, que no parlotea mucho. Esa etapa fue probablemente la más dura. Yo creo que ver a tu hijo sufrir es de las cosas más duras que hay», insiste. Aquellos primeros meses estuvieron marcados por la incertidumbre hasta que finalmente llegó el diagnóstico de TEA de nivel 1, considerado la forma más leve dentro del espectro.

El Trastorno del Espectro Autista es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta a la manera en la que una persona se comunica, interactúa socialmente y procesa la información. Las manifestaciones son muy diversas y varían significativamente entre unas personas y otras, motivo por el que se habla de un «espectro».

Una situación compleja

Uno de los aspectos que más ha marcado a la familia fue la sensación de desorientación durante los primeros meses tras conocer el diagnóstico.

Según han explicado tanto el futbolista como su pareja, el apoyo recibido inicialmente fue insuficiente. Claudia Rodríguez relató uno de los episodios más difíciles que atravesaron. «No recibimos mucha ayuda de la escuela y pasamos por los peores meses. Todos los días íbamos juntos a dejar a Mateo y volvíamos a casa llorando. Todos los días».

Aquella falta de orientación obligó a ambos padres a aprender prácticamente desde cero cómo afrontar la nueva realidad de su hijo. «Vale, tienes el diagnóstico que dice que tu hijo es autista, pero los padres no estamos preparados para esto, así que tenemos que aprender mucho. Probablemente Mateo también nos ha enseñado mucho», ha explicado el futbolista.

El fútbol como altavoz

Marc Cucurella considera que su posición como deportista de élite puede servir para dar mayor visibilidad al autismo y contribuir a mejorar la atención que reciben muchas familias.

El defensa cree que hablar abiertamente del tema puede ayudar a normalizar una realidad que afecta a numerosos hogares. «Estoy muy contento de que con el poder de visualización que tenemos esto haga eco y sirva para ayudar a más familias, para que se abran más escuelas o más centros de ayuda y de apoyo».

Además, asegura que toda esta experiencia ha cambiado completamente su escala de valores. «A mí me ha servido para dar valor o priorizar las cosas que realmente son importantes y las que no», reconoce.

La final del Mundial

Durante el Mundial disputado en Estados Unidos, el futbolista explicó que Mateo no había acudido a los encuentros anteriores para evitar situaciones que pudieran resultarle incómodas.

El intenso calor y el ambiente de los estadios podían hacer que se sintiera agobiado. «Hace mucho calor y se agobia mucho. A él le gusta estar más fresquito; aire acondicionado, piscina», explicó en declaraciones a la cadena Cope.

Para Cucurella, aquel partido representó mucho más que un éxito deportivo. Supuso compartir con su familia el mayor logro de su carrera y recordar, una vez más, que detrás de cada triunfo existe una historia personal marcada por el esfuerzo, las dificultades y el apoyo incondicional de quienes le acompañan lejos de los focos.