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El oscuro pasado de Mette-Marit, nueva reina consorte de Noruega: drogas, fiestas salvajes y su polémica amistad con Epstein

Mette-Marit de Noruega estrena una nueva etapa de su vida como reina consorte. La muerte de Harald V y la llegada de Haakon al trono la colocan en la primera línea de la monarquía noruega, pero también devuelven al foco algunos de los episodios más controvertidos de su biografía. Porque mucho antes de convertirse en reina, su vida estuvo muy lejos de los palacios, el protocolo y los actos oficiales: una juventud desenfrenada, fiestas y ambientes relacionados con las drogas marcaron sus primeros años.

Ya dentro de la Familia Real llegaría otra polémica mucho más difícil de explicar: su relación con Jeffrey Epstein. Un pasado que adquiere ahora una dimensión diferente: aquella joven que llegó a la Familia Real rodeada de controversia es hoy la reina consorte de Noruega.

Una juventud que ella misma calificó de «desenfrenada»

Para entender la historia hay que retroceder hasta los años 90. Mucho antes de conocer a Haakon, Mette-Marit era una joven de Kristiansand que se había trasladado a Oslo y frecuentaba algunos de los ambientes nocturnos de la capital.

La prensa de la época la situó como una habitual de la escena de fiestas y música electrónica de Oslo, en círculos en los que las drogas estaban presentes. Su pasado se convirtió en un problema para la Casa Real desde prácticamente el momento en el que trascendió su relación con el entonces príncipe heredero.

La presión llegó a tal punto que, apenas unos días antes de casarse con Haakon en agosto de 2001, Mette-Marit decidió comparecer públicamente y enfrentarse a su pasado.

Lo hizo visiblemente emocionada y acompañada por su futuro marido. Reconoció haber llevado una juventud que calificó como «desenfrenada» y explicó que había formado parte de un ambiente en el que se experimentaba y se traspasaban límites. También quiso dejar clara públicamente su posición contra las drogas y lamentó las decisiones tomadas durante aquella etapa.

Aunque durante años diferentes medios relacionaron directamente a Mette-Marit con el consumo de drogas, ella no detalló públicamente qué sustancias había consumido. De hecho, años después NRK tuvo que rectificar una información en la que había presentado como un hecho que la princesa había tenido una juventud marcada por el consumo de drogas, al considerar que aquella afirmación iba más allá de lo que podía acreditarse.

Haakon y Mette-Marit en su luna de mile en Long island. (Foto: Casa Real de Noruega)

Una madre soltera que rompía todos los esquemas

Su pasado no era el único elemento que convertía a Mette-Marit en una candidata absolutamente atípica para convertirse en futura reina.

Cuando comenzó su relación con Haakon ya era madre de Marius Borg Høiby, nacido en 1997 de su relación con Morten Borg. El padre del joven había tenido problemas con la Justicia, incluidos delitos relacionados con drogas, algo que también generó una enorme atención mediática cuando se anunció el compromiso. Era una imagen difícil de encajar con el molde tradicional de las princesas europeas de aquella época: plebeya, madre soltera y con una juventud alejada de cualquier ambiente aristocrático.

Haakon, sin embargo, nunca dio un paso atrás. La boda se celebró el 25 de agosto de 2001 en la catedral de Oslo y aquella confesión pública que podía haber terminado de hundir su imagen tuvo, paradójicamente, el efecto contrario. Parte de la sociedad noruega valoró su sinceridad y su popularidad aumentó alrededor del enlace.

La amistad con Epstein que volvió a ponerla contra las cuerdas

Durante años pareció que aquella etapa había quedado definitivamente enterrada. Hasta que apareció Jeffrey Epstein. En 2019 se conoció que Mette-Marit había mantenido contacto con Jeffrey Epstein y que se había reunido con él en varias ocasiones entre 2011 y 2013.

El detalle que convirtió la noticia en un auténtico escándalo fue el calendario: aquellos encuentros tuvieron lugar después de que Epstein hubiera sido condenado en 2008 por un delito sexual relacionado con una menor.

La propia Casa Real noruega confirmó los contactos. Según explicó entonces el Palacio, Mette-Marit se encontró socialmente con Epstein en varias ocasiones, principalmente en Estados Unidos. Uno de esos encuentros se produjo en una residencia del financiero y también mantuvieron un breve encuentro cuando Epstein estuvo en Oslo.

Incluso Haakon llegó a conocerlo, aunque en circunstancias muy diferentes. Según la versión ofrecida por Palacio, el príncipe se cruzó con Epstein durante unas vacaciones junto a Mette-Marit en Saint-Barthélemy en 2012 y aquella fue la primera y única vez que lo vio.

Mette-Marit terminó disculpándose públicamente: «Debería haber investigado el pasado de Epstein más detenidamente», reconoció entonces, lamentando no haberlo hecho. Palacio aseguró además que la princesa desconocía el alcance y la naturaleza de los delitos por los que el financiero había sido condenado cuando comenzaron sus encuentros.

Una relación más cercana de lo que inicialmente parecía. El asunto, sin embargo, ha vuelto a perseguir a Mette-Marit en los últimos meses. La publicación de nuevos documentos relacionados con Epstein ha permitido conocer detalles de una comunicación más cercana e informal entre ambos. Informaciones publicadas en Noruega a partir de esos documentos sitúan el contacto entre 2011 y 2014 y revelan conversaciones personales y planes para encontrarse.

Uno de los episodios más comprometidos es que Mette-Marit llegó a alojarse durante varios días en 2013 en la casa de Epstein en Palm Beach, una propiedad que posteriormente quedaría estrechamente vinculada a las investigaciones sobre los abusos cometidos por el financiero.

No existe evidencia de que Mette-Marit participara en los delitos de Epstein. La controversia reside en por qué mantuvo aquella relación después de que él ya hubiera sido condenado en 2008 y cuánto conocía realmente sobre sus antecedentes. Es precisamente esa cronología la que ha convertido el episodio en uno de los mayores problemas de imagen de la princesa.