CASA REAL DANESA

Mary de Dinamarca recupera un vestido que ya llevó en Estonia y sigue el truco de la Reina Letizia para triunfar con el color del otoño

La reina Mary de Dinamarca en un acto oficial. (Foto: EFE)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La reina Mary de Dinamarca ha vuelto a demostrar que la elegancia no necesita estridencias. En una jornada marcada por el desfile de Victoria’s Secret y el debut de una modelo española sobre su pasarela, la mujer de Federico X ha acaparado también todas las miradas con su primera aparición en la visita de Estado del presidente de Vietnam, Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly. Los reyes daneses han recibido a sus invitados este lunes, 19 de octubre, en el aeropuerto de Copenhague, donde la soberana ha estrenado la agenda oficial con un estilismo que reúne varias de sus señas de identidad: prendas de corte clásico, accesorios cuidados y una apuesta por recuperar piezas de su armario que siguen funcionando a la perfección. Una elección que recuerda a la forma de vestir de la Reina Letizia, también partidaria de dar una segunda vida a sus diseños favoritos y demostrar que repetir ropa puede ser un acierto estilístico.

Para la ocasión, Mary ha recuperado un vestido de tweed azul marino y blanco firmado por el diseñador danés Lasse Spangenberg. Se trata de una creación de silueta midi, con cuello cerrado, manga larga, cuerpo entallado y falda de corte trapecio, que destaca por la textura del tejido y su discreto brillo. Una elección especialmente acertada para un acto institucional al aire libre y que confirma que las prendas atemporales siguen teniendo un lugar privilegiado en el vestidor de las royals europeas. Lejos de apostar por un estreno, la Reina ha recurrido a una fórmula que ya le funcionó a principios de año y que hoy vuelve a resultar impecable. El tweed, asociado históricamente a Coco Chanel, aporta estructura al diseño y convierte una silueta clásica en una apuesta sofisticada, perfecta para las temperaturas otoñales de Copenhague.

La reina Mary de Dinamarca en un acto oficial. (Foto: EFE)
La reina Mary de Dinamarca en un acto oficial. (Foto: EFE)

No es la primera vez que Mary luce esta creación. La soberana la estrenó el 27 de enero de 2026, durante los primeros actos de su visita de Estado a Estonia, concretamente en Tallin, en una jornada marcada por la nieve. Entonces combinó el vestido con un broche de zafiro conocido como Flood Sapphire, una joya histórica que data de 1940 y que perteneció a la reina María Sofía Federica, hija de Federico VI. En esta ocasión, sin embargo, ha prescindido de esta pieza para dejar que el protagonismo recaiga en otros complementos, demostrando que un mismo diseño puede ofrecer una imagen diferente en función de los accesorios elegidos. En lugar de recurrir a la clásica chaqueta de tweed, Mary ha apostado por llevar el tejido en formato vestido, con una silueta que marca la cintura y una falda que se abre suavemente hasta media pierna.

Una diadema azul marino y complementos burdeos para completar el look

Uno de los detalles más llamativos del estilismo ha sido la diadema acolchada azul marino que Mary ha elegido para recoger parcialmente su melena castaña, peinada con suaves ondas. La Reina es una gran defensora de este tipo de accesorios, que utiliza con frecuencia para dar un toque distintivo a sus apariciones públicas, y en esta ocasión ha optado por una pieza a tono con el vestido, creando una continuidad cromática que refuerza la elegancia del conjunto. Aunque las diademas han perdido presencia en algunos vestidores reales, Mary continúa incorporándolas a sus looks institucionales como un complemento capaz de elevar incluso las propuestas más sencillas, una predilección que también comparte, aunque con menor frecuencia, con la Reina Letizia.

Los reyes de Dinamarca junto a Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly. (Foto: EFE)
Los reyes de Dinamarca junto a Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly. (Foto: EFE)

El contraste llega de la mano de los complementos burdeos. La soberana ha recuperado un bolso rectangular de asa corta, el modelo Mortimer de Anya Hindmarch, que no llevaba desde el 26 de marzo de 2026, cuando lo estrenó durante los Premios Heart Association Research. A él ha sumado unos guantes de piel y unos zapatos de ante en el mismo tono, una combinación que aporta calidez al azul marino y convierte un estilismo clásico en una propuesta con un marcado aire otoñal. El burdeos es uno de los colores que más presencia tiene esta temporada y funciona especialmente bien junto al azul marino, una alternativa más interesante que la habitual combinación con negro. De esta forma, Mary consigue introducir un contraste cromático sin restar protagonismo al vestido y demuestra que no hace falta recurrir a tendencias llamativas para actualizar una prenda que ya ha lucido anteriormente: basta con modificar los accesorios y encontrar el equilibrio adecuado entre los tonos.

El guiño de Mary de Dinamarca a la Reina Letizia

El estilismo de la Reina ha recordado inevitablemente a la forma de vestir de doña Letizia, otra de las grandes defensoras del tweed y del reciclaje de prendas. La soberana española ha demostrado en numerosas ocasiones que repetir ropa no está reñido con la elegancia y que los diseños clásicos pueden convertirse en grandes aliados cuando se combinan de manera diferente. Uno de los ejemplos más recientes se produjo el 12 de octubre de 2025, durante el desfile de la Fiesta Nacional, cuando la Reina Letizia apostó por un vestido midi de tweed verde bosque, entallado y con una silueta que recuerda a la que ha lucido hoy Mary. En aquella ocasión, completó el conjunto con un bolso negro de Carolina Herrera, zapatos de tacón bajo de Massimo Dutti y pendientes verdes de Tous, una propuesta de entretiempo que destacó por su sobriedad y por la elección de un tejido que aporta estructura sin necesidad de recurrir a grandes adornos.

Las coincidencias entre ambas consortes también se extienden a la elección de los complementos. Doña Letizia ha recurrido al burdeos en distintas ocasiones para aportar personalidad a conjuntos de tonos neutros, una fórmula que Mary ha puesto en práctica durante su recepción al presidente vietnamita. Las dos coinciden en una manera de entender la moda basada en las prendas de calidad, las siluetas favorecedoras y los pequeños detalles capaces de transformar un look sin necesidad de estrenar constantemente. La propia Reina Letizia ya había apostado por la combinación de azul marino y burdeos durante su reciente viaje de Estado a Finlandia, confirmando que se trata de una fórmula especialmente acertada para los meses de otoño. Existen, no obstante, diferencias entre ambas: Mary suele incorporar diademas y tocados a sus apariciones oficiales con mucha más frecuencia, mientras que Letizia reserva estos accesorios principalmente para ocasiones especiales, como las bodas. En esta recepción, la danesa ha vuelto a demostrar que las diademas forman parte de su sello personal y que pueden integrarse en un estilismo institucional sin restarle naturalidad.

Los reyes de Dinamarca junto a Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly. (Foto: EFE)
Los reyes de Dinamarca junto a Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly. (Foto: EFE)

Una visita de Estado con una gran cena de gala

Más allá de la moda, la recepción celebrada este lunes marca el comienzo de una intensa agenda diplomática. Tô Lâm, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República Socialista de Vietnam, ha llegado a Dinamarca acompañado por su esposa para una visita de Estado que se prolongará hasta el 21 de octubre. El viaje coincide con el 55 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, iniciado en 1971, y contempla diferentes encuentros oficiales y actividades culturales. Tras la llegada al aeropuerto de Copenhague, el programa ha incluido una ofrenda floral en la Ciudadela de Kastellet y un recorrido en carroza hasta Amalienborg. Posteriormente, el Rey ha recibido al mandatario vietnamita en el Palacio de Christian VII, donde le ha hecho entrega de la Orden del Elefante, uno de los gestos más destacados de la visita. Se trata de una agenda que pone de manifiesto la importancia de las relaciones entre ambos países y que ha reunido a los monarcas daneses con sus invitados desde primera hora de la mañana.

La jornada ha continuado con actividades por separado para las dos parejas. Mientras Federico X y Tô Lâm han acudido al Parlamento danés, Mary y Ngô Phương Ly han compartido parte de la agenda con una visita a la biblioteca de Rentemestervej. Sin embargo, sus caminos volverán a cruzarse esta noche en uno de los actos más esperados de la visita: la cena de gala que los Reyes ofrecerán a sus invitados en el Palacio de Christiansborg a partir de las 19:30 horas. La velada contará también con la presencia del príncipe Christian, que acaba de cumplir 21 años y participará por primera vez en un banquete de Estado internacional. Su asistencia supone un nuevo paso en su preparación institucional como heredero al trono y añade un interés especial a una cita en la que, como es habitual, todas las miradas estarán pendientes de los estilismos de la familia real.

Después de conquistar la recepción matinal con un vestido que ya forma parte de su armario y una combinación de colores que comparte con la Reina Letizia, Mary de Dinamarca tiene por delante una nueva oportunidad para demostrar por qué su estilo figura entre los más admirados de las monarquías europeas. Si durante la mañana ha apostado por la sobriedad del tweed, el azul marino y los accesorios burdeos, la cena de gala permitirá descubrir una faceta más solemne de su vestidor, con especial atención a las joyas y a la tiara que elija para completar su imagen. La Reina danesa vuelve así a confirmar que la elegancia también está en saber recuperar prendas, combinar colores con acierto y adaptar cada elección a las exigencias de la agenda institucional.