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CUIDADO DE LA PIEL

Un experto nos revela cuáles son los errores que más castigan tu piel en verano

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Cuando llega el verano puede que, sin darte cuenta, estés llevando a cabo pequeñas rutinas que están dañando a tu piel. Hablamos de errores en las rutinas, un mal uso de la cosmética o errores a la hora de interpretar la resistencia de tu piel a diferentes situaciones. Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de Calduch Especialidades, subraya que muchos de los daños que vemos en la piel son consecuencia de la acumulación de pequeñas agresiones que se van acumulando semana tras semana. Tales como «radiación ultravioleta, deshidratación, estrés oxidativo, falta de protección o alteraciones de la barrera cutánea». Aprender a identificar estos errores es el primer paso para prevenirlos. Estos son los principales fallos que solemos cometer en verano y que pueden pasar factura a la salud de la piel.

No te saltes ningún paso de la rutina de cuidado facial

El desajuste horario y la necesidad de descansar pueden dejar en un segundo plano el cuidado facial; por no hablar de las prisas por querer aprovechar al máximo el día, que hacen que muchas veces salgas por la puerta sin haber aplicado tu rutina matinal. Si esto ocurre un día, las consecuencias no son muy dañinas; el problema aparece cuando esta rutina se pierde una y otra vez de forma continuada.

Algo que te puede ayudar a no pasar por alto la rutina de cuidado facial es un gesto tan sencillo como simplificar la rutina. Sacrificarás menos tiempo llevando a cabo la rutina facial y, además, no dejarás de dar a tu piel lo que necesita, algo especialmente importante en meses donde la piel sufre tanto con las altas temperaturas.

(Foto: Pexels)

Si subes al avión, cuida tu piel

El avión suele ser el primer encuentro con las vacaciones, no en vano se dice que un aeropuerto es el punto donde empiezan y se despiden los días de relajación. Lo que ocurre es que, entre la emoción por embarcar y las prisas, puedes dejar de lado la rutina facial, ignorando el daño que la cabina del avión hace a tu piel. Desde Bioderma informan de que la cabina de un avión es un lugar algo hostil para la piel, ya que los niveles de humedad caen por debajo del 20%, el aire reciclado satura los poros y la presión apaga la luz natural de la piel.

Si se trata de trayectos largos, es imprescindible tener un buen cuidado del rostro para evitar llegar con el efecto mala cara (ten en cuenta que el jet lag ya va a hacer que no descanses lo suficiente). Antes del avión, elimina bien todos los residuos de la piel; durante el vuelo, aprovecha para dar al rostro un boost de hidratación para hacer frente a la sequedad de la cabina, ya sea con una mascarilla o con fórmulas concentradas. Y cuando aterrices, ayuda a tu piel a combatir el estrés oxidativo.

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El protector solar no es una opción

«La exposición solar acumulativa es uno de los principales factores responsables del fotoenvejecimiento, la aparición de manchas y la degradación del colágeno», señala Vicente Calduch. Es por ello que saltarnos este paso no es una opción.

Y no hablamos sólo de centrarte en la zona del rostro, sino también de prestar atención a zonas igual de expuestas, como los hombros, el cuello, el escote o la raíz del cabello. Porque, de lo contrario, tu piel irá acumulando pequeñas lesiones que pueden derivar en grandes males, además de alejarte del sol por una temporada.

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No elegir las fórmulas adecuadas para el cuidado de la piel

Al aplicar una crema, estás aportando a tu piel los ingredientes que necesita para protegerse y reparar los daños que sufre a diario. Por eso, es importante identificar qué factores están afectando en ese momento a la salud de tu piel y elegir un producto que le proporcione la protección y el cuidado adecuados. La mejor forma de hacerlo es fijándote en los activos o ingredientes que contiene la crema.

En este momento del año, el mejor activo para combatir el estrés oxidativo es la vitamina C, ya que «su acción ayuda a preservar la luminosidad, mejorar la uniformidad del tono y favorecer la síntesis de colágeno», explica Calduch. Combina esta con agentes hidratantes y calmantes, como el aloe vera, los aceites naturales o el ácido hialurónico, para calmar la piel después de largos días bajo el sol.

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Caer en excesos en la alimentación

¿Sabes eso de que cuando comes chocolate te salen granitos? Quizá sea una afirmación muy generalizada, pero lo importante de ello es el mensaje que encierra: que una mala dieta afecta a la piel. Somos lo que comemos, en tanto que una mala dieta y los excesos afectan a la forma en la que luce la piel.

Ciertos alimentos aumentan la inflamación y dañan el colágeno, consiguiendo con ello que tu piel se vea mucho menos firme y más apagada. No es casualidad que se incremente la ingesta de muchos de ellos en esta época del año, como el azúcar, las harinas refinadas o el alcohol.

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Hidratarte con menos frecuencia

La hidratación es fundamental para la piel, en todos los sentidos. Por un lado, resulta casi obvio repetir que es importante beber agua para la piel, pero todavía lo es más en esta época del año. Además, la hidratación también debe ser tópica, añadiendo a la rutina facial ingredientes como escualeno, ácidos grasos esenciales, vitamina F. Además de aceites vegetales ricos en lípidos fisiológicos, capaces de reforzar la función barrera y mejorar la capacidad de la piel para retener hidratación, recomienda el doctor.

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Experimentar con la piel

Es normal que el exceso de tiempo te lleve a querer experimentar cosas nuevas, pero mejor deja a tu piel al margen. Vicente Calduch señala que «la piel agradece la constancia mucho más que los cambios continuos», más aún en verano. Entramos en una época del año en la que la barrera cutánea está más sensible y ella misma te da pistas de lo que necesita.

No intentes introducir exfoliantes agresivos, ni ingredientes de dudosa efectividad, porque lo más seguro es que el daño que ejerzas sea peor que el remedio que quieres aplicar. Por el contrario, apuesta por fórmulas que protejan, hidraten y mantengan fuerte la barrera de la piel. Ya tendrás tiempo en septiembre para introducir novedades en tu skincare.

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