Ciencia
Playas

Nueva Zelanda rompe las reglas del juego: fabrica arena para sus playas en segundos a partir de residuos de vidrio

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La crisis de los recursos naturales en Nueva Zelanda ha empujado a la industria a buscar salidas creativas para luchar contra la escasez de arena en las playas. Según informan medios como Beer and Brewer y Construction Equipment Guide, la cervecera DB Export ha puesto en marcha un plan para revertir el ciclo de producción y transformar botellas vacías de vidrio en un sustituto funcional que luego es devuelto a los ecosistemas marinos.

La arena es un recurso muy valorado en el sector de la construcción, y la industria suele devorar este material no renovable, cuya extracción mediante dragado destruye playas, ríos, humedales y dunas. Sin embargo, luego, el 27% del vidrio de consumo en Nueva Zelanda termina en vertederos por suciedad o mala gestión de residuos.

La propuesta de DB Export busca entonces fabricar cien toneladas de este material sintético, lo que equivale a procesar más de medio millón de envases. Con este proyecto, la compañía pretende mitigar la erosión de las playas y reducir la dependencia de la minería de arena, esencial para la protección natural contra tormentas y tsunamis.

Fabrican arena con residuos de vidrio en Nueva Zelanda

El sistema diseñado por DB Export permite que los residuos de cristal se conviertan en un recurso valioso para la construcción y el uso doméstico en apenas cinco segundos. Los expertos crearon unas máquinas pulverizadoras que trituran las botellas de cerveza hasta obtener una arena artificial de alta calidad. Este producto final, bautizado como DB Export Beer Bottle Sand, posee un tamaño de partícula de entre 0,4 mm y 1,1 mm, dimensiones que lo hacen apto para usar.

El material resultante tiene una utilidad inmediata en sectores que tradicionalmente dependen del dragado de las playas. La empresa ya ha confirmado que esta arena de vidrio sirve para el drenaje de campos deportivos, el lecho de tuberías y los búnkeres de los campos de golf.

Además, en colaboración con la firma DryMix, trabajan en una mezcla de hormigón sostenible que sustituye la arena natural por este componente reciclado. Sean O’Donnell, director de marketing de la cervecera, afirmó que, aunque no pueden resolver el problema en solitario, su ambición pasa por «ayudar a impulsar más el reciclaje mientras cuidamos las playas».

¿Por qué es urgente sustituir la arena de las playas?

La necesidad de este invento radica en el volumen de consumo actual, ya que una persona utiliza de media 200 kg de arena al año a través de infraestructuras y productos. La mayoría de este suministro proviene de la minería en zonas costeras, una práctica que acelera la erosión costera y elimina la defensa natural frente a fenómenos meteorológicos extremos.

Debido a la sobreexplotación y al mercado negro, dos tercios de las playas del mundo están en retroceso. Por eso, el proyecto neozelandés no se limita a la producción a gran escala, sino que busca la concienciación social mediante la creación de estos robots pulverizadores de vidrio móviles. Estas estaciones se han colocado en las principales ciudades del país para que los ciudadanos trituren sus propios residuos de botellas y comprueben la transformación instantánea.

No es la primera vez que esta marca apuesta por la sostenibilidad; en 2015 ya lanzaron Brewtroleum, un biocombustible comercial creado a partir de desechos del proceso de elaboración de cerveza.