Los expertos la comparan con Albert Einstein: la niña de 14 años que construyó un avión real en casa y después lo pilotó
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Sabrina González Pasterski, una adolescente de 14 años, construyó un avión monomotor experimental que requería conocimientos avanzados de ingeniería, aerodinámica y ensamblaje estructural. El resultado fue tan sorprendente que el aparato llegó a pasar inspecciones oficiales de aeronavegabilidad, un proceso estricto que verifica la seguridad y la viabilidad de vuelo de cualquier aeronave. Finalmente, el avión pudo ser pilotado, convirtiéndose en un caso extraordinario que llamó la atención de la comunidad científica y académica, hasta el punto de comparar a Sabrina con Albert Einstein.
A partir de esta experiencia, decidió estudiar física en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde comenzó a destacar por su talento y su forma poco convencional de entender la ciencia. Su perfil combina la ingeniería práctica con la física teórica, una combinación poco habitual que la ha convertido en una figura muy interesante. Además, rechazó ofertas económicas importantes para seguir centrada en investigación científica avanzada, algo poco habitual en perfiles tan mediáticos dentro del entorno tecnológico y científico actual.
Sabrina González Pasterski, la joven a la que comparan con Albert Einstein
Las comparaciones con Albert Einstein surgieron sobre todo por el tipo de cuestiones científicas que investiga. Su trabajo se centra en campos vinculados a la gravedad cuántica, los agujeros negros, el espacio-tiempo y las teorías que buscan explicar el comportamiento del universo en condiciones extremas. Entre las hipótesis que estudia se encuentra la conocida teoría holográfica del universo, que intenta comprender de qué manera se podría almacenar y estructurar la información física que compone el universo.
«Puede existir un multiverso y puede haber un universo en que la descripción fundamental del universo sea del tipo holográfico, y que en realidad estas tres dimensiones espaciales y una dimensión del tiempo que tenemos son parte de ello, de una ilusión holográfica; ten cuidado con lo que estoy diciendo, pero es posible, es posible de una manera que todavía no entendemos, dentro de un tiempo quizá», explica el físico Roberto Amparan sobre la teoría holográfica del universo, según Infobae.
Y añade: «Sí puede existir un multiverso, entendiendo como tal la posibilidad de que nuestro universo sea parte de una entidad más grande en la que han ocurrido, de la misma manera que tú puedes tener un líquido en el que pueden aparecer diferentes burbujas, y que cada una esas burbujas sea como un universo, que haya diferentes universos-burbujas en una estructura más grande, eso es posible. Yo creo que es posible».
Actualmente, Sabrina lidera la Iniciativa de Holografía Celestial en el Perimeter Institute for Theoretical Physics, un proyecto para codificar el universo como un holograma con el objetivo de unir la antigua división entre el espacio-tiempo y la teoría cuántica.
«Hay ejemplos particulares en los que se ha intentado estudiar una teoría de la gravedad cuántica buscando una descripción que sea equivalente, pero sin gravedad y en eso es en lo que trabajo. El objetivo es intentar encontrar un conjunto de leyes altamente comprimidas que luego expliquen todos estos otros fenómenos que estamos observando. Esa creo que es la misión que tenemos como grupo», señala el profesor Francisco Rojas.
Avión Zenith CH 601 XL
A los 12 años, Sabrina adquirió un kit de avión experimental (un Zenith Zodiac) y transformó el garaje de su padre en un pequeño taller aeronáutico. No era un pasatiempo simple. Durante aproximadamente dos años se encargó de ensamblar el motor, remachar la estructura del fuselaje y conectar todo el sistema eléctrico por su cuenta.
Cuando terminó a los 14, el avión ya estaba completamente listo, pero la legislación de Estados Unidos no le permitía volarlo en solitario hasta los 16 años. Para no esperar, viajó a Canadá, donde pudo realizar su primer vuelo sola en un avión de entrenamiento. Más adelante, ya con experiencia, llegó a certificar su pilotaje y a volar su propia aeronave sobre el Lago Michigan.
Al solicitar su ingreso al MIT, fue inicialmente colocada en lista de espera, hasta que algunos profesores de aeronáutica vieron un video casero donde aparecía construyendo la nave, tras lo cual su admisión se aceleró. Se graduó con un promedio casi perfecto de 5.0, destacando como una de las pocas personas en alcanzar ese nivel en el departamento de física en décadas. Figuras como Jeff Bezos y la NASA le ofrecieron oportunidades laborales, pero rechazó las propuestas de la industria privada y optó por enfocarse en la física teórica avanzada.
En 2015 identificó el denominado «efecto de memoria espín», un fenómeno vinculado a las ondas gravitacionales que abrió nuevas posibilidades para entender cómo algunos eventos del universo dejan señales medibles en la estructura del espacio-tiempo.
«Sabrina es una de las investigadoras que ha hecho trabajos que en ciencia uno llama seminales, publicaciones que fueron una semilla de una nueva área de la Física teórica», comenta a BBC Mundo Francisco Rojas, profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile.