Ciencia
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La ciencia lo confirma: los zurdos no son diferentes porque escriban con otra mano, en realidad, su cerebro funciona de una forma particular

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Cada 13 de agosto, se conmemora el Día Internacional de los Zurdos, una fecha que busca visibilizar a una minoría, que arrastra una historia de adaptación a un mundo lleno de diestros. Esta jornada se hizo popular en Reino Unido durante los años 90 con campañas para llamar la atención sobre las dificultades cotidianas y los prejuicios asociados a usar la mano izquierda.

La ciencia coincide en que la zurdera no tiene una causa sola. En ella, intervienen factores biológicos y de desarrollo, al igual que una presión cultural para «corregir» la mano dominante, lo que pudo reducir el número de zurdos declarados. Es cierto que hay explicaciones que aseguran que ser zurdo podría aportar ventajas en ciertos contextos, pero sin ser una norma.

Más que un cerbero distinto, los estudios aseguran que se trata de una organización de la lateralidad algo más variable. De media, el lenguaje se localiza en el hemisferio izquierdo tanto para zurdos como para diestros, pero entre quienes son zurdos hay más probabilidad de distribución bilateral o mayor participación del hemisferio derecho en algunas tareas. Eso no es ningún déficit ni nada, sino que el cerebro es más diverso a la hora de repartir funciones.

¿Es genético?

Los estudios hechos en familias y gemelos apuntan a una heredabilidad moderada, pero no existe «el gen de la zurdera». Tampoco hay algo que sostenga que son más inteligentes de forma consistente (las diferencias suelen ser pequeñas). Si se ha observado alguna ventaja puntual, es en deportes interactivos, donde la rareza descoloca a los rivales.

Aun así, es complicado saber si un bebé será zurdo. Algunas investigaciones apuntan a señales tempranas, pero la dominancia manual se llega a consolidar de manera gradual y se estabiliza entre los 3 y 5 años. Previamente, es muy frecuente que los niños alternen manos. Pero esto no significa que tenga que haber diferencias con los diestros y este 1 de agosto sirve como recordatorio.