Ciencia
Luna rosa

La ciencia lo confirma: la Luna Rosa vuelve a España y ya hay día exacto para verla

Ya es primavera tras el equinoccio del 20 de marzo, y entramos en la estación en la que asoman los brotes verdes, las flores abren sus pétalos, varias especies animales salen de la hibernación y el ciclo de la vida sigue su marcha. Aunque a las estrellas y a los planetas eso les importe poco o nada.

Además, en esta época del año aparece la luna llena de abril, la llamada luna rosa, aunque de rosa no tiene nada; la única forma de que la luna rosa sea, precisamente, rosa es poniéndose unas gafas con filtro. Porque, a diferencia de la luna de sangre, llamada así por el tono rojizo que adquiere durante un eclipse lunar, la luna llena de abril no presenta ningún color especial.

Precisamente, será el 2 de abril, a las cuatro de la madrugada, cuando la luna alcance el 100 % de luminosidad. Aunque, tanto en la noche del 1 como en la del 3 de abril, el satélite también se dejará ver, dejando un hermoso fulgor plateado que será un espectáculo digno de recordar.

El momento ideal para contemplarla será cuando asome por el horizonte, que, por suerte, coincidirá con el momento en que ya haya oscurecido. En Barcelona será a las 21:12; en Madrid, a las 21:35; y en Sevilla, a las 21:43. En esos primeros minutos, la luna presentará un tono rojizo que, poco a poco, irá tornándose plateado.

Pero ese color no tiene nada que ver con el nombre de luna rosa, sino que ese color se debe a la dispersión de la luz en la atmósfera, que filtra las longitudes de onda más cortas y deja pasar con mayor intensidad la gama de los rojos y anaranjados. Aunque también se puede dejar la ciencia de lado y conservar la ilusión infantil de creer que, por una vez, la luna realmente merece llamarse rosa.

¿Por qué es rosa?

El nombre viene por la tradición de las tribus nativas de Norteamérica, que relacionaban su llegada con la floración del flox rastrero silvestre, también conocido como flox de musgo, rosa de musgo o flox de montaña. Se la reconoce por sus cinco pétalos de color rosa intenso, aunque también existen variedades en tonos blancos o malva.

La popularización del nombre se debe a la difusión que le dio el Almanaque del Granjero, una publicación muy popular en EEUU con datos útiles sobre agricultura, astronomía, zoología, etcétera. Pero los nombres que le dieron otras tribus y culturas revelan que, más o menos, todos coinciden en que la luna llena de abril simboliza la vuelta a la vida tras el frío del invierno.

Otros nombres de la luna llena de abril

Por ejemplo, para los oglala era la luna de la hierba roja que aparece; para los choctaw, la luna de la mora; para los apaches, la luna de las hojas grandes; para los algonquinos, la del deshielo; y para los winnebago, la de la siembra del maíz. Los dakota, de las grandes llanuras del norte, la llamaban “luna de cuando los arroyos vuelven a ser navegables”.

Y, si buscamos una descripción más descriptiva, destaca la “luna de cuando las esposas parten los huesos para sacar la grasa del tuétano”, de los lakota y los teton sioux, también de las Grandes Llanuras, donde se condensa en un solo apelativo la división familiar del trabajo y la dieta.

Por su parte, los celtas la conocían como la luna de los brotes, de la semilla y del crecimiento; mientras que, en el hemisferio sur, se la presentaba como la luna de la cosecha y del maíz.

Sin embargo, para los cristianos, la luna rosa tiene un importante significado religioso, porque marca la llegada de la Pascua. En el Concilio de Nicea, en el año 325, se estableció que esta festividad se celebre el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Es decir, en 2026 será el domingo 5 de abril. Y, como se rige por el calendario lunar, la Pascua cristiana cambia de fecha cada año.

Y por su parte, para los hindúes, la luna del 2 de abril coincide con la festividad de Chaitra Purnima, asociada a la caridad, la oración, el ayuno y la renovación espiritual.