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Éste es el pueblo a 1 hora de Barcelona con las mejores calas: perfecto para pasar un fin de semana tranquilo

Si buscas poder hacer alguna escapada especial este invierno, seguro que habrás pensado en algunos de los pueblos de montaña que además puede que estén nevados en esta época. Sin embargo, las opciones de costa pueden ser también una gran idea y no sólo algo a lo que recurrir cuando es verano. De hecho, en la Costa Brava hay lugares que encajan casi sin esfuerzo cuando uno busca un fin de semana distinto, y en concreto destaca Calonge, el pueblo a 1 hora de Barcelona con las mejores calas y perfecto para pasar un fin de semana tranquilo

Calonge está en Girona, lo bastante cerca de Barcelona como para ir en un día o fin de semana y sin apenas esfuerzo. Combina un casco antiguo con mucha historia y un litoral lleno de calas pequeñas que sorprenden incluso a quienes conocen bien la zona. A comienzos de enero la experiencia es todavía más agradable. La costa respira tranquila, los caminos que bordean el mar se recorren sin prisas y el paisaje muestra un tono más sereno que en los meses de verano. Para una escapada corta, Calonge ofrece justamente eso: un lugar donde bajar el ritmo sin renunciar a tener cosas que hacer y ver.

Éste es el pueblo a 1 hora de Barcelona con las mejores calas

Calonge no es sólo una localidad costera. Sus raíces se remontan a la época romana y, con el paso de los siglos, el municipio fue ganando presencia gracias a su castillo, un edificio que se levantó en el siglo VIII y que llegó a ser una de las fortalezas más destacadas del Baix Empordà. Pasear por su entorno permite entender mejor el pasado del pueblo, que todavía conserva parte de ese carácter medieval.

La iglesia de Sant Martí, construida en el siglo XVIII, es otro de los puntos clave del recorrido por el casco antiguo. La zona invita a caminar despacio, fijarse en los detalles y detenerse en las plazas o en las calles estrechas que han ido acumulando historia generación tras generación. Al bajar hacia el litoral, el paisaje cambia por completo. En Sant Antoni de Calonge aparece la Torre Valentina, una construcción defensiva muy reconocible que se ha convertido en foto obligada para los visitantes. Desde allí empiezan algunos de los tramos más conocidos del Camino de Ronda, un sendero que recorre la costa y conecta pequeñas calas rodeadas de pinos y formaciones rocosas.

Entre esas calas, algunas son auténticos tesoros. Cala de Ses Torretes, Cala de la Bella Dona y Cala Gogo destacan por sus aguas claras y por la sensación de recogimiento que transmiten. Son espacios donde se agradece parar, sentarse un momento y dejar que el paisaje haga el resto. En verano son un punto muy buscado, pero en invierno ganan un encanto distinto que permite disfrutarlas con más calma.

Quienes prefieren playas amplias también tienen opciones. Platja Es Monestir, Platja de Sant Antoni y la Playa Torre Valentina ofrecen un litoral más abierto, ideal para caminar junto al mar, hacer deporte o simplemente disfrutar de la luz de la Costa Brava en esta época del año. Y, si se quiere un entorno todavía más natural, Roques Planes es una alternativa perfecta. Sus superficies rocosas y su ambiente más salvaje hacen que la zona tenga una personalidad propia, muy distinta a la de otras playas de la región.