Bebés
Psicología

Los psicólogos infantiles coinciden sobre los niños a los que les gustan mucho los dinosaurios: «Suelen despertar una fuerte motivación intrínseca»

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Durante la época infantil, los niños sienten las necesidades de jugar o de realizar actividades que fomenten y ayuden a desarrollar su imaginación. Libros, dibujos, juguetes: son muchas las posibilidades que ayudan a seguir formando el desarrollo neurológico de los más pequeños. Dependiendo del tipo de juguetes con los que se diviertan, existen diferentes significados concretos según la psicología infantil.

En el caso de los niños que pasan su infancia con juguetes de dinosaurios, existen estudios realizados por universidades como las de Indiana y Wisconsin que revelan el porqué.

¿Por qué juegan con juguetes de dinosaurio?

La clave que dan estos estudios es que los niños han desarrollado un «interés intenso». Este fenómeno psicológico suele aparecer entre los 2 y 6 años; no es una simple afición pasajera, sino una señal de desarrollo cognitivo avanzado y una muestra de la imaginación desarrollada a través de la exploración del mundo.

La Universidad de Zúrich llegó a la conclusión de que los dinosaurios suelen desertar una fuerte motivación intrínseca para aprender y que tienen la capacidad de comprender cosas más complejas que los adultos.

Para un adulto, todos los dinosaurios verdes pueden parecer iguales. Sin embargo, un niño con interés en ellos puede detectar las diferencias entre ellos según sus características. Gracias a ello aprenden y retienen nombres complicados, siendo capaces de clasificarlos según su dieta o en el periodo en el que vivieron.

Se convierten en pequeños científicos motivados por el descubrimiento de criaturas llamativas que les asombra que un día pisarán la misma tierra que pisan ellos. Por ello, se interesan en conocer nuevos datos y se hacen preguntas complejas.

Las capacidades que adquieren

Al querer compartir su pasión con sus amigos o familiares, desarrollan una capacidad de oración mayor, así como vocabulario para expresarse.

Según psicólogos y académicos de la UNAM, señalan que sentirse expertos en un tema, incluso más que muchos adultos, eleva significativamente su autoestima y seguridad.

Es importante entender que no todos los niños desarrollan una pasión aguda. Sólo uno de cada tres niños lo desarrolla. Si un niño no muestra una pasión por algo, es completamente normal; los padres no deben preocuparse u ofrecer una pasión, ya que el efecto puede ser contrario.

Generalmente, al entrar en la etapa escolar, las pasiones y gustos cambian, y entran en sintonía con las del resto de sus compañeros. Los deportes, el espacio estudiado en clase u otros temas pueden convertirse en su nueva afición.