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Cuidados del bebé

Cómo crear el entorno de sueño perfecto para el bebé

Crear una rutina de sueño desde el primer día o dejar que duerma con un poco de ruido, son algunas de las pautas clave para poder crear el entorno de sueño perfecto para el bebé.

Crear el entorno perfecto para garantizar el sueño del bebé, es algo que todos los padres procuran cuando acuestan a su pequeño, pero no siempre se consigue ya que a veces creemos que una habitación con un poco de luz le puede distraer o que los ruidos no son para nada buenos. Veamos sin embargo las principales pautas que te van a servir para crear ese entorno en el que conseguirás sin apenas esfuerzo, que el bebé se duerma.

Cómo crear el entorno de sueño perfecto para el bebé

Antes que nada debes tener una cuna en el dormitorio del bebé, que sea sólida y cómoda a la vez, además de procurar tener a mano elementos como el saco para el bebé, que puede servir para que el bebé no se mueva dentro de la cuna, se sienta más protegido y evitemos tener que taparlo (algo que puede ser un riesgo). Al margen de todo esto debes tener en cuenta también, estas pautas que os enumeramos a continuación:

Establece una rutina de sueño desde el primer día

Los recién nacidos no tienen el concepto de día o de noche, y no tienen idea de cuándo deben estar despiertos o dormidos en esos primeros días; solo saben cuándo tienen hambre y cuándo no. Al establecer una rutina nocturna relajante, puede ayudarlos a aprender que las noches son para relajarse y la noche para dormir. Un baño tranquilo y relajante, seguido de un pequeño masaje para bebé y un abrazo antes de acostarse puede ayudar a que el niño perciba que ha llegado la hora de dormirse.

Oscurece la habitación

Las habitaciones oscuras pueden ser muy efectivas, especialmente cuando es verano y se mantiene la luz diurna incluso después de la hora de dormir del bebé. Algunos bebés duermen mejor cuando les dejamos la habitación a oscuras incluso durante el día, de modo que si te das cuenta que a tu bebé no le molesta la oscuridad, sino todo lo contrario, puedes elegir comprar cortinas opacas que evitarán que pase la luz. Prueba la oscuridad desde el primer día y en caso de que al bebé no le guste puedes elegir entonces dormirlo con una pequeña luz, pero ten cuidado con esto ya que puede entonces que se acostumbre a dormir siempre con luz, algo que a la larga puede ser más un problema que una ayuda.

No dejemos la casa en silencio

Hay una tendencia a caminar de puntillas cuando se acaba de dormir el recién nacido. Pero, en realidad, no es necesario. De hecho, algunos bebés duermen mucho mejor cuando hay ruido de fondo. Recuerda que no había silencio dentro del útero; antes de que naciera tu bebé, este se dormía con el sonido de los latidos de su corazón, la digestión y los sonidos apagados de los ruidos fuera de su cuerpo, de modo que en cierto modo está más acostumbrado al ruido de lo que parece.

Minimiza las distracciones

No importa el horario que tengas o el que tenga tu pareja. No podéis poneros a jugar con el bebé, si por ejemplo llegáis de trabajar por la noche. El bebé debe tener su tiempo de sueño y su horario para irse a la cama, de modo que es mejor minimizar la estimulación justo antes de acostarse, de modo que eso significa apagar el televisor, atenuar las luces y mantener la calma antes de que lo acostemos.

Habla en voz baja con el bebé

Hablar en voz baja con tu bebé mientras lo vistes para la cama puede calmarlo. Nunca subestimes cuánto entiende tu pequeño: te sorprenderá lo que está absorbiendo. Decir «Buenas noches, te quiero» todas las noches mientras los colocas en su cuna o los meces para que se duerman es un final encantador para los dos.