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DECORACIÓN

El verano no termina en septiembre: crece el uso de terrazas y jardines en otoño en Baleares

El buen clima alarga la vida al aire libre y consolida los espacios exteriores como una extensión del hogar

Con la llegada de octubre, el calendario marca el final del verano, pero en Baleares la realidad es otra: las terrazas, jardines y espacios exteriores siguen siendo protagonistas. Cada vez más hogares prolongan su uso más allá de los meses estivales, aprovechando unas temperaturas suaves que permiten mantener la vida al aire libre durante buena parte del otoño.

Esta tendencia, que se ha ido consolidando en los últimos años, responde tanto a factores climáticos como a un cambio en la forma de entender la vivienda. El exterior ya no se percibe como un espacio puntual, sino como una extensión natural del hogar, donde se desarrollan actividades cotidianas como comidas, encuentros sociales o momentos de descanso.

«En Baleares tenemos un clima privilegiado que permite disfrutar del exterior durante muchos más meses de los que tradicionalmente se asociaban al verano. Cada vez vemos más cómo las personas adaptan sus espacios para utilizarlos también en otoño», explica Álvaro Llompart, director de Niehoff Baleares.

El auge del teletrabajo, la búsqueda de bienestar en el entorno doméstico y la revalorización del tiempo de calidad han impulsado este cambio. Terrazas que antes se utilizaban de forma esporádica pasan ahora a formar parte del día a día, especialmente en territorios como Baleares, donde las condiciones climáticas juegan a favor.

A ello se suma una mayor planificación del espacio exterior, con soluciones que permiten adaptarlo a distintas estaciones sin renunciar al confort. Desde zonas de sombra hasta espacios más recogidos para las horas de tarde, el objetivo es prolongar su uso sin depender exclusivamente del verano.

Exterior y estilo de vida mediterráneo

Este fenómeno también refleja una evolución en el estilo de vida mediterráneo, donde el exterior adquiere un papel central. No se trata solo de aprovechar el buen tiempo, sino de generar entornos que favorezcan la conexión social y el bienestar.

«El exterior se ha convertido en un lugar donde suceden cosas importantes: reuniones, conversaciones, tiempo en familia. Ya no es un complemento, es parte del hogar», añade Llompart.

En este contexto, Baleares se posiciona como uno de los territorios donde esta transformación es más evidente, consolidando una forma de habitar que difumina los límites entre interior y exterior, incide Niehoff Baleares a través de un comunicado.

Lejos de ser una tendencia puntual, todo apunta a que el uso de los espacios exteriores durante el otoño seguirá creciendo en los próximos años, impulsado por un clima favorable y por una nueva manera de entender el hogar.