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Son Banya planta cara a la Policía: cinco accesos para la droga y un «sabíamos que veníais» que dispara las alarmas

La nueva fortaleza de la droga es un laberinto de tierra y asfalto protegido por montañas de basura y tierra

El histórico poblado de Son Banya, en Palma, ha cambiado su fisonomía para dificultar el control de las fuerzas de seguridad. La Policía Nacional y la Policía Local de Palma han detectado hasta cinco accesos diferentes que estarían siendo utilizados por los clanes vinculados al tráfico de drogas para introducir mercancía, facilitar los movimientos y mantener activos los puntos de venta. El antiguo escenario, en el que buena parte de la actividad estaba concentrada en una única entrada y salida, parece haber quedado atrás.

Durante los últimos meses, el entorno de Son Banya habría sido objeto de diferentes trabajos de acondicionamiento que han permitido crear nuevas vías de acceso. Según las pesquisas, algunas de estas entradas han sido preparadas con maquinaria pesada y cuentan incluso con zonas asfaltadas, mientras que otras permanecen protegidas o parcialmente ocultas entre grandes acumulaciones de tierra, basura y otros materiales. Una transformación que, a ojos de los investigadores, no parece fruto de la improvisación, sino de una estrategia destinada a multiplicar las vías de entrada y salida del poblado.

La existencia de estos cinco accesos supone un cambio importante para la Policía, ya que durante años la configuración del poblado permitía concentrar buena parte de la vigilancia en una entrada principal. Ahora, la aparición de nuevas vías obliga a ampliar el perímetro de control y dificulta que una intervención policial pueda bloquear de manera sencilla los movimientos de quienes acuden al poblado para adquirir droga.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Palma ha decidido intervenir también con maquinaria pesada y actuar sobre las construcciones y accesos que incumplen la normativa municipal. La operación municipal ha permitido derribar nueve casetas utilizadas como puntos de venta, según la información facilitada sobre el dispositivo, al considerar que infringían la normativa urbanística.

La intervención policial y municipal representa así un doble golpe contra la infraestructura que rodea el tráfico de drogas en Son Banya: mientras los agentes investigan los puntos de venta y las actividades relacionadas con los clanes, los servicios municipales actúan sobre las construcciones ilegales y los espacios que facilitan el desarrollo de esa actividad.

Uno de los episodios que más ha llamado la atención durante el operativo es la actitud que, según fuentes próximas a la intervención a las que ha tenido acceso OKBALERES, habrían mostrado algunos integrantes de los clanes ante la llegada de los agentes. En concreto, algunos de ellos habrían asegurado a los policías: “Sabíamos que veníais, por eso os estábamos esperando”.

La frase ha provocado especial malestar en determinados sectores policiales, ya que abre el interrogante de si los responsables de los puntos de venta podían disponer de información previa sobre el dispositivo. No obstante, la posible existencia de una filtración policial está siendo investigada y no puede darse por acreditada. Los investigadores deberán determinar si aquellas palabras respondían únicamente a una actitud desafiante de los sospechosos o si realmente disponían de información anticipada sobre la operación.

Si finalmente se demostrara que los integrantes de los clanes conocían con antelación la intervención, el asunto adquiriría una especial gravedad. La posibilidad de que delincuentes vinculados al tráfico de drogas en Palma puedan disponer de información privilegiada sobre actuaciones policiales constituye una de las hipótesis que más preocupa a los agentes.

El operativo desarrollado en Son Banya ha contado con un importante despliegue policial. Por parte de la Policía Nacional, han participado más de 50 agentes de diferentes unidades, entre ellos efectivos de la Brigada Provincial de Policía Judicial, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) y la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).

A este dispositivo se han sumado más de 30 efectivos de la Policía Local de Palma, que han participado en las actuaciones desarrolladas en el poblado y en las intervenciones relacionadas con las infracciones urbanísticas detectadas.

En total, el operativo ha movilizado a más de 80 agentes de Policía Nacional y Policía Local, en una actuación que ha combinado la investigación contra el tráfico de estupefacientes con la intervención sobre las construcciones ilegales existentes en el asentamiento.

Durante las actuaciones, los agentes de la Policía Nacional han intervenido diferentes cantidades de marihuana, hachís, heroína y cocaína, además de más de 2.500 euros en efectivo. También fueron localizados medicamentos destinados al tratamiento de la disfunción eréctil en algunos de los puntos inspeccionados. Se trata de cantidades importantes, pero alejadas de las esperadas en este tipo de dispositivos.

Pese al importante despliegue realizado, las cantidades de droga localizadas fueron reducidas y no se practicaron detenciones durante el operativo. Una circunstancia que ha llamado la atención, teniendo en cuenta que los agentes actuaron sobre varios puntos considerados especialmente activos dentro del poblado.

Lo que sí ha quedado patente es la transformación experimentada por Son Banya en los últimos meses. La aparición de cinco accesos diferentes, algunos de ellos acondicionados y asfaltados, ha modificado por completo el esquema tradicional de vigilancia del poblado. Las nuevas vías permiten una mayor movilidad y dificultan el control de las entradas y salidas.

Los investigadores consideran especialmente relevante el hecho de que parte de estas infraestructuras hayan requerido el empleo de maquinaria pesada para modificar el terreno. La presencia de caminos acondicionados entre montañas de tierra y basura evidencia una preparación del entorno que va más allá de una simple apertura improvisada de pasos.

El Ayuntamiento de Palma ha respondido precisamente actuando sobre esta nueva configuración. La utilización de maquinaria municipal pretende eliminar los accesos y construcciones ilegales y dificultar que vuelvan a utilizarse como parte de la infraestructura de los puntos de venta de droga.

El derribo de nueve casetas de Son Banya constituye una de las principales actuaciones llevadas a cabo desde el ámbito municipal. Estas estructuras eran utilizadas como puntos de venta y, según el Ayuntamiento, incumplían la normativa urbanística.