Siete narcos detenidos y nueve registros en una nueva operación antidroga en Son Banya
Técnicos del Ayuntamiento de Palma han derribado siete casetas que los narcos habían construido para vender droga
La Policía Nacional y la Policía Local de Palma han irrumpido este jueves por la mañana en el poblado chabolista de Son Banya en una nueva operación contra el narcotráfico y las construcciones ilegales. En total, se ha detenido a siete personas y se han derribado siete casetas donde se vendían sustancias estupefacientes.
Entre las drogas incautadas en los nueve registros que se han practicado hay importantes cantidades de cocaína, heroína, marihuana, hachís y pastillas para la disfunción eréctil, conocidas popularmente como viagras. En cuanto a los arrestados, todos ellos pertenecen a clanes diferentes.
El dispositivo ha contado con la participación de agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional, Policía Local de Palma y técnicos del Ayuntamiento, que se han encargado de derribar con máquina pesada las construcciones ilegales.
Además, parece ser que en los últimos meses el sector inmobiliario se ha disparado en Son Banya. Desde la última operación que se había practicado en el poblado hasta ahora, los narcos habían construido dos nuevas chabolas para vender droga.
Entre las edificaciones derribadas se encuentra la caseta decorada con los colores de la Selección Española que los narcos construyeron para celebrar el Mundial de fútbol que se está disputando en Estados Unidos, Canadá y México.
La construcción contaba con grandes focos visibles y siluetas de futbolistas que convertían la zona en una mezcla entre una fan zone improvisada y un decorado de verbena de barrio. Además, había representación para todos los gustos y generaciones con figuras como Pedri, Ferran Torres y otros internacionales actuales, pero también clásicos que despiertan nostalgia futbolera como Raúl González, Iker Casillas e incluso Isco.
En Navidad ya sorprendieron con un Papá Noel hinchable gigante que parecía vigilar las casetas desde el tejado, acompañado de árboles iluminados y guirnaldas dignas de un centro comercial. En Halloween apostaron por la ambientación terrorífica: esqueletos, murciélagos, telarañas y calabazas repartidas entre los improvisados habitáculos.