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SUCESOS

Un policía nacional de Palma se cambia de sexo: pide que le llamen «Mari Carmen» y usar los vestuarios femeninos

Los mandos quieren ser respetuosos, pero no pueden ignorar la seguridad ni la comodidad de las mujeres policía

Un caso sin precedentes ha encendido la polémica y el debate en la Jefatura Superior de Policía de Baleares. Un agente de la Policía Nacional de Palma, que hace unos meses decidió cambiar de sexo en el DNI y convertirse oficialmente en mujer, ha solicitado recientemente que la llamen «Mari Carmen», así como poder utilizar los vestuarios femeninos de la comisaría, generando sorpresa, incredulidad y malestar entre sus compañeros.

Según fuentes consultadas por OKDIARIO, se trata del primer caso dentro del cuerpo policial en Baleares de un agente que da este paso, aunque en otros colectivos de seguridad como la Guardia Civil, las Fuerzas Armadas o personal de seguridad privada, este tipo de modificaciones ya se habían dado anteriormente.

El agente completó todos los trámites legales y su DNI refleja ahora el sexo femenino. Sin embargo, su aspecto físico permanece prácticamente igual: corpulento, con barba y perilla, y con un porte que algunos compañeros califican como «muy masculino». Esta discrepancia entre la documentación y la apariencia externa es uno de los factores que ha generado más debate interno.

Algunos compañeros aseguran que mantiene pareja, también mujer, lo que añade un matiz personal a la situación y aumenta la curiosidad y los rumores entre el personal de la Jefatura. Actualmente, el agente se encuentra de baja, lo que ha dejado la situación congelada mientras se estudian soluciones.

Lo que en principio podría haber parecido un trámite administrativo sin mayores consecuencias se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para la cúpula de la Policía Nacional. La solicitud de utilizar los vestuarios femeninos ha provocado una reacción inmediata: varias compañeras habrían expresado su malestar e incomodidad al enterarse de la petición.

Desde la Jefatura se mantiene un discurso de respeto y sensibilidad hacia los derechos del agente, pero también se reconoce la dificultad práctica de autorizar el uso de vestuarios femeninos compartidos con mujeres, dada su apariencia física. Fuentes internas señalan que la propuesta inicial de ofrecerle baños individuales y dependencias con llave no ha sido aceptada, lo que prolonga la polémica.

El caso ha dejado perplejos a muchos en la Policía Nacional de Baleares, donde tradicionalmente no se establecen diferencias salariales ni jerárquicas entre hombres y mujeres: todos los agentes tienen el mismo rango y sueldo, sin distinción de sexo. Esta igualdad formal contrasta con la complejidad de gestionar situaciones de identidad de género en la práctica diaria.

«Es un tema delicado, pero también realista», aseguran fuentes internas. «Queremos ser respetuosos, pero no podemos ignorar la seguridad ni la comodidad de nuestras compañeras». El conflicto, aunque actualmente está en pausa por la baja del agente, podría marcar un antes y un después en cómo la Policía Nacional de Baleares maneja los temas de identidad de género.

Algunos expertos en derechos laborales y diversidad advierten de que casos similares podrían repetirse y que será necesario establecer protocolos claros que combinen sensibilidad, legalidad y sentido común.

Por ahora, la Jefatura sigue evaluando soluciones prácticas: baños individuales, vestuarios cerrados o incluso horarios diferenciados, pero sin un acuerdo definitivo, por lo que la tensión entre compañeros y mandos se mantiene latente. En medio de la polémica, la sociedad balear observa con curiosidad y cierta incredulidad este hecho inédito que pone a prueba los límites de la inclusión, la legalidad y la convivencia dentro de un cuerpo policial tradicionalmente rígido y jerarquizado.