Leves castigos por drogarse o fugarse: al descubierto el tibio reglamento de un centro de menas de Ibiza
Los castigos no destacan por ser severos y ponen al descubierto algunos comportamientos más que reprobables de los menores
El centro de menas de sa Coma, situado en la isla de Ibiza, se ha visto obligado a imponer una serie de normas para garantizar la buena convivencia entre los menores extranjeros no acompañados que viven bajo su techo. Sin embargo, los castigos que se imponen en caso de incumplimiento no destacan por ser especialmente severos y ponen al descubierto algunos comportamientos habituales de los usuarios.
Las reglas, fijadas por la dirección y el equipo educativo, buscan poner coto a conductas que comprometen tanto la seguridad como el decoro del edificio que los acoge. Entre ellas figura la prohibición de fumar en el interior o de regresar al centro mostrando signos evidentes de haber consumido sustancias estupefacientes.
Por ejemplo, llegar drogado implica pasar un día sin permiso para salir y la imposibilidad de acceder a las zonas comunes. Fumar dentro del inmueble, por su parte, se traduce en la pérdida de cinco días de tiempo libre. Todo ello queda recogido en un cartel informativo donde se detallan las normas de convivencia.
El reglamento también contempla sanciones para quienes intenten acceder a habitaciones ajenas: una hora menos de uso del teléfono móvil y la retirada de cinco euros de la asignación mensual que reciben. En caso de fuga, la respuesta es más contundente: veinticuatro horas sin móvil y dos días sin poder salir a la calle.
Asimismo, la dirección penaliza a los menores que gritan o generan molestias en la vía pública con una reducción de cinco euros en su paga, además de imponerles trabajos educativos orientados a corregir conductas y fomentar comportamientos más adecuados.
Presencia de mayores de 18 años
Esta tibia normativa también revela otro escándalo como es la presencia de mayores de edad que conviven en este centro reservado exclusivamente para menores de edad. La coexistencia de adultos en este entorno reservado plantea interrogantes sobre la correcta aplicación de los criterios de edad y sobre las garantías reales que ofrece el centro a quienes deberían ser sus únicos destinatarios.
Cabe recordar que tanto el Govern balear como el Consell de Mallorca aprobaron hacer pruebas dentales a los menas para certificar su edad. Una iniciativa que busca determinar con precisión la edad de los inmigrantes ilegales que alegan ser menores, evitando que adultos queden bajo tutela de las administraciones públicas.
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