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La historia de Rex, el perro de un okupa de Ibiza con tantas pulgas que parecía de otro color

También se le diagnosticó positivo en filaria (gusano del corazón) y un tumor que necesitaba operación

Tras ser tratado en el centro de protección de Sa Coma, "está súper agradecido y feliz", afirma su cuidador

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Ésta es la historia de Rex, el perro de un okupa de Ibiza con tantas pulgas que parecía de otro color. Profesionales del centro de Protección Animal de Sa Coma encontraron al animal en un aparcamiento en muy mal estado.

Cuando intentaron acercarse a él, el perro intentó huir y se fue hacia el lugar donde estaba su propietario como okupa, que es en la parcela que hay frente a un gimnasio.

Rex presentaba a primera vista un estado deplorable que hacía temer por su vida y por ese motivo el veterinario de Sa Coma fue tras él, hasta que llegó a la zona donde estaba el okupa que figura como propietario en el chip. Le dijeron que entregase al perro o se le denunciaría por maltrato animal, por lo que accedió a firmar los papeles de renuncia voluntaria y el personal de Sa Coma se lo pudo llevar. Apenas podía mantenerse en pie.

Tras recoger al perro, éste fue trasladado a la clínica veterinaria para ingresarlo. Estaba plagado de pulgas, tenía tantas que su cuerpo parecía de otro color. A la mañana siguiente, tras administrarle el antiparasitario, su jaula tenía toda una capa de pulgas muertas.

Se le realizaron las pruebas necesarias y se le diagnosticó que daba positivo en filaria, es decir, el gusano del corazón. También se le encontró un tumor que necesitaba operación. Para operarlo del tumor era necesario que primero se recuperase de la filaria, ya que la anestesia es muy peligrosa con este tipo de parásitos.

El tratamiento de la filaria dura 90 días, en los cuales primero se le administra un antibiótico y luego se le administra el fármaco antiparasitario que mata el parásito. Esto se realiza con unas inyecciones que se deben administrar en unos días concretos. El tratamiento le fue muy bien y el perro empezó a coger peso y fuerza.

El 5 de enero se le operó del tumor y se analizó, resultando ser un tumor maligno. Por ese motivo para saber si está extendido se le ha realizado un TAC y se está a la espera del resultado del radiólogo para saber si necesita quimioterapia, pero por ahora la sensación que da es que va bien.

Las instrucciones que se le han dado a su adoptante es que vigile si el bulto reaparece o le ve algún cambio a Rex y que lo comunique de inmediato.

Cuentan desde el Centro de Protección Animal de Sa Coma que allí Rex ha sido el más alegre de todos, súper agradecido, extremadamente cariñoso y feliz, y no ha mostrado en ningún momento mal comportamiento hacia personas ni otros animales.

«Creemos que posiblemente si ese día no hubiese sido recogido, lo más seguro es que habría muerto en unos días», ha manifestado el concejal de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Ibiza, Manuel Jiménez, quien ha añadido que Rex tiene casi 11 años y que «bien controlado», se espera que dure mucho tiempo más.