El ex presidente podemita del Parlament monta un aquelarre en los juzgados para su declaración por el «puto nazi» a Jorge Campos
Balti Picornell ha convocado para el próximo 11 de junio una concentración frente a los juzgados de Palma.
El juez instructor le ha citado por un delito de injurias en sus redes sociales

Con el lema Ni un paso atrás, el ex presidente podemita del Parlament, Balti Picornell, que llamó en reiteradas ocasiones «puto nazi» al diputado de Vox en el Congreso, Jorge Campos, ha convocado para el próximo 11 de junio una concentración frente a los juzgados de Palma. Lo hace coincidiendo con el día y hora en los que está citado como demandado por un delito de injurias.
El titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Palma ha citado para el próximo jueves a Picornell por un delito de injurias contra Jorge Campos, al que llamó en reiteradas ocasiones «puto nazi» a través de sus redes sociales.
Picornell aprovechará este grave hecho para alborotar frente al juzgado mientras se le toma declaración. Ha convocado una concentración ante los juzgados de Vía Alemania en Palma el día 11 a las 9.45 horas. En el texto de la convocatoria del aquelarre aprovecha para agradecer el apoyo a sus «compañeros de lucha».
Precisamente, ayer Jorge Campos acudió al mismo juzgado para ratificar la querella por injurias que presentó hace unos días contra Balti Picornell. A la salida de los juzgados, Campos aseguró que había acudido al edificio de Vía Alemania para «seguir adelante con el procedimiento ante unas injurias que son absolutamente inaceptables y ante las que, desde luego, no me voy a quedar con los brazos cruzados».
El diputado de Vox advirtió de los peligros de dejar pasar este tipo de delitos: «Es un señalamiento atroz, que además conlleva un aumento de las amenazas de todo tipo que recibo. Hay que pararlo de alguna manera».
El origen de este procedimiento se encuentra en los insultos que Picornell habría proferido de manera continuada a través de las redes sociales, calificando a Campos como «puto nazi». En la querella se argumenta que esta expresión excede los límites de la crítica política amparada por la libertad de expresión, buscando «deshumanizar a la víctima» y atribuirle falsamente una ideología responsable de crímenes de lesa humanidad.