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El desgarrador testimonio de Jaime, padre del joven agredido en Mallorca: «Pensamos en lo peor, te viene a la cabeza un navajazo»

Mientras continúa la investigación sobre la agresión sufrida por los jóvenes futbolistas en Alaró, la familia afronta las consecuencias físicas y emocionales

En medio de la conmoción por la agresión sufrida por un grupo de jóvenes futbolistas durante las fiestas de Alaró, Jaime, padre del menor que perdió tres dientes tras recibir un puñetazo en el rostro, rompe su silencio para relatar el calvario que vivió la familia desde la primera llamada de auxilio de su hijo hasta la carrera contrarreloj para intentar salvar sus piezas dentales.

La pesadilla comenzó de madrugada, cuando una llamada rompió la tranquilidad del hogar familiar. Según relata Jaime, durante los primeros instantes la confusión se apoderó de ellos: «Al principio no reaccionábamos. Mi mujer fue la que cogió el teléfono».

En medio de la angustia, fue el propio menor quien intentó tranquilizar a sus padres pese al dolor y a la sangre que le brotaba de la boca: «Se puso él y dijo: «Mamá, estoy bien, yo no tengo nada, estoy bien»».

Sin embargo, la gravedad de lo ocurrido quedó clara poco después, cuando un agente de la autoridad tomó el teléfono y les explicó la situación: «Acto seguido se puso el policía y nos dijo: «Su hijo lo tenemos con nosotros… le han pegado un puñetazo, le han sacado tres dientes y le estamos intentando parar la hemorragia»».

La noticia desató el miedo en Jaime y su esposa. Sin saber exactamente qué había ocurrido y ante la referencia a una hemorragia, ambos pensaron inmediatamente en lo peor: «Nos asustamos porque, claro, te vienen cosas a la cabeza. Directamente te viene a la cabeza que es un pinchazo. Se piensa en lo peor: un cuchillazo, algo».

Ante la desesperación, la pareja decidió ponerse en marcha para intentar llegar cuanto antes hasta su hijo. La ubicación del teléfono móvil les permitió seguir sus movimientos y tratar de encontrarse con la ambulancia: «Mi mujer tiene la ubicación del móvil, sabemos dónde está y tuve la frialdad de mirarla. Dije: «Vamos en camino y, si tenemos que bajar, iremos al encuentro de la ambulancia»».

Finalmente, consiguieron encontrarse con los servicios de emergencia en uno de los accesos a la localidad: «Fuimos al encuentro que nos habían dicho ellos, en la gasolinera de la entrada de Alaró».

Los agentes recomendaron a la familia trasladar al menor al Hospital Universitari Son Espases, donde podría ser valorado por un cirujano maxilofacial: «Nos dijo la policía: «Mejor que lo llevéis a Son Espases porque hay un cirujano maxilofacial que lo pueda mirar»».

Además, los agentes les dieron una indicación fundamental para intentar conservar las piezas dentales que habían salido despedidas tras el puñetazo: «Sería importante, por intentar recuperar los dientes. Los dientes los tenían en un vasito para mirar si los podíamos recuperar».

Ya en Son Espases, Jaime reconoce el trabajo de los profesionales sanitarios, aunque recuerda con especial angustia la espera en Urgencias mientras su hijo continuaba sangrando. «Nos sorprendió mucho la administración a la hora de atendernos en Urgencias. Parece mentira que un chiquillo que está de la manera que venía… Yo me metí dentro de Urgencias a solicitar y pedir gasas para que lo cogieran», explica.

El padre asegura que no comprende por qué, dadas las circunstancias, la atención no fue inmediata: «No puedo entender que tengáis el parte de un chiquillo así y no lo… Tan sólo, aunque sea, mirarlo. No lo puedo entender».

La atención hospitalaria y los trámites posteriores convirtieron la noche en una interminable carrera contrarreloj. La familia salió de madrugada y no regresó a casa hasta muchas horas después: «Nosotros salimos de aquí a las 02:40 de la madrugada y llegamos a casa al día siguiente a las 05:30 de la tarde, con todo este proceso».

Una nueva carrera para encontrar un dentista de urgencia

Pero el calvario no terminó al abandonar el hospital. La familia tuvo que iniciar una nueva búsqueda para encontrar atención odontológica de urgencia durante el fin de semana. «Fuimos a buscar un dentista de guardia, cosa que es sorprendente con tantos carteles que hay de 24 horas», relata Jaime.

Después de recorrer varios centros, finalmente encontraron asistencia en Son Sardina, donde una dentista de guardia trató de recuperar las piezas dentales del menor. «Esta buena mujer intentó recuperar dos dientes de ellos y nos dijo si podíamos intentar localizar el tercer diente», recuerda el padre.

Aquella indicación dio paso a un último episodio insólito en medio de la tragedia. La familia tuvo que regresar nuevamente a Alaró, esta vez para intentar localizar el diente que faltaba: «Salimos y nos fuimos directamente otra vez a Alaró a intentar localizar el diente».

Ahora, mientras continúa la investigación sobre la agresión sufrida por los jóvenes futbolistas en Alaró, la familia afronta las consecuencias físicas y emocionales de lo ocurrido y centra todos sus esfuerzos en la recuperación del menor.