Viajes
Turismo interior

Uno de los mejores balnearios de Extremadura data de la época romana: está en plena dehesa y al lado de una ermita histórica

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En Extremadura hay varios balnearios conocidos desde hace generaciones, pero pocos se imaginan que alguno de ellos pueda tener casi dos mil años de historia detrás. La región concentra varios de los manantiales mineromedicinales más antiguos de España, varios de ellos ya explotados mucho antes de que existiera la comunidad como tal.

Uno de esos balnearios se esconde en pleno campo cacereño, lejos del bullicio, rodeado de dehesa y con una pequeña ermita como única compañía durante siglos. Su historia empieza, según los indicios encontrados, en tiempos del Imperio romano.

Baños de San Gregorio, el balneario de Extremadura escondido y cargado de historia romana en la dehesa de Brozas

El lugar en cuestión son los Baños de San Gregorio, en Brozas (Cáceres), también conocidos como Balneario de Brozas. Se encuentran a seis kilómetros del casco urbano, en plena dehesa extremeña, junto a la ermita que le da nombre.

El origen del manantial es, probablemente, romano, como lo atestiguan los restos hallados durante una de las restauraciones de los edificios del establecimiento. Durante esas obras aparecieron cimientos con rasgos de construcción de esa época en una de las esquinas del edificio principal.

¿Cuáles son los indicios romanos que esconde este balneario extremeño?

El hallazgo más revelador fue sin dudas el epigráfico: cerca del manantial se localizó una inscripción de piedra dedicada a Nabia, una divinidad prerromana relacionada con el mundo acuático. Su presencia, junto a la de un manantial considerado sagrado, sugiere que estas aguas ya recibían algún tipo de culto en la Antigüedad.

Nabia era una divinidad vinculada a los manantiales y a las fuerzas de la naturaleza en el noroeste de la península antes de la llegada de Roma, y su culto continuó en muchos casos tras la romanización, mezclado con creencias locales.

Que su nombre aparezca junto a un manantial como el de Brozas encaja con un patrón repetido en otros puntos de la región.

Cabe señalar que Extremadura acostumbra cada vez más a estos hallazgos. A pocos kilómetros de Mérida, las termas de Alange (declaradas Patrimonio de la Humanidad) también fueron levantadas por los romanos, igual que el balneario de Baños de Montemayor, en el extremo norte de la región.

En la misma línea, los Baños de San Gregorio comparten con ambos ese mismo origen, aunque con una escala mucho más modesta y discreta.

De ermita de peregrinos a balneario moderno

Durante siglos, el edificio original apenas consistía en un recinto rectangular con una sola bañera, donde a duras penas cabía una persona para bañarse o beber el agua medicinal.

Entre tanto, la ermita de San Gregorio, reconstruida en varias ocasiones gracias a donaciones de vecinos y bienhechores, funcionó durante generaciones como refugio para los enfermos que llegaban a «tomar las aguas».

El cambio más importante llegó de la mano de un sacerdote de Brozas, Cipriano Cabrera, que dejó en su testamento 20.000 reales para reparar la ermita y construir un balneario en condiciones para los pacientes que llegaban desde pueblos cercanos, muchos de ellos a pie o a lomos de mula, con la única esperanza puesta en el agua sulfurosa.

Ya en el siglo XX, el ayuntamiento de Brozas e instituciones regionales financiaron una reforma más profunda del recinto, que incorporó por primera vez una consulta médica permanente y dejó atrás el aspecto de simple refugio de peregrinos que había tenido durante generaciones.

¿Cómo son hoy los Baños de San Gregorio?

El agua que sigue brotando en Brozas es sulfhídrica y fría, con una temperatura de entre 15 y 16 grados, de aspecto transparente y olor sulfuroso característico. Su composición incluye bicarbonato, cloruro, sodio y sulfato, entre otros minerales.

Según la ficha del establecimiento, el agua está indicada para tratar:

A su vez, el balneario histórico conserva siete bañeras y una pequeña zona de consulta médica, mientras que el hotel-balneario actual suma sauna, solárium, piscina exterior y seis habitaciones dobles, además de opciones individuales y triples para quienes buscan una escapada de fin de semana.

¿Un verdadero lujo, no? Para quienes estén interesados en asistir, este rincón cacereño abre de junio a octubre, en horario de mañana y tarde.

Inclusive, a pocos minutos en coche está el propio pueblo de Brozas, declarado Conjunto Histórico en 2016 y conocido por su Castillo Palacio de la Encomienda Mayor de Alcántara, con una torre del homenaje del siglo XIII todavía en pie.

Para cerrar con un dato colorido, el municipio tiene, además, un curioso récord: es el pueblo de España con más cigüeñas blancas, algo fácil de comprobar con solo alzar la vista sobre sus tejados.