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Parece Cantabria pero este Sendero Azul 2026 está en Extremadura y discurre por el desfiladero de un río

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La distinción de Sendero Azul no se otorga por capricho. Es una certificación que evalúa la calidad ambiental, la accesibilidad y el valor natural de los recorridos senderistas en España, con una exigencia comparable a la de la Bandera Azul en playas. La novedad es que para este 2026, una ruta en Cáceres figura entre las distinguidas por la convocatoria.

Se trata de un enclave que pertenece al Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, declarado Geoparque Mundial de la UNESCO, lo que da idea del peso geológico y natural de esta comarca extremeña. El río y el desfiladero que lo enmarcan son uno de los geositios catalogados dentro de ese territorio protegido.

Así es el Sendero Azul de dos kilómetros de desfiladero en plena Extremadura

La ruta del desfiladero del Ruecas, en el municipio cacereño de Cañamero, fue merecidamente reconocida en este 2026 como Sendero Azul.

El recorrido discurre durante aproximadamente dos kilómetros al noreste de Cañamero, donde el río Ruecas queda encajado entre las altas crestas de cuarcita de las sierras de Los Castillejos y de La Lóriga, el risco del Castillo y el risco de Las Cuevas. Las paredes de roca cierran el paso con tal verticalidad que la estampa tiene más de cañón fluvial cantábrico que de meseta sur.

A mitad de camino, el arroyo Valbellido se une al Ruecas por la margen derecha, aportando agua a uno de los valles más fértiles del municipio.

El encajamiento se extiende desde la presa del embalse del Cancho del Fresno hasta el inicio de la vega de los Huertos del Río, y el Sendero Azul lo recorre pegado al cauce, entre pozas, rápidos y un bosque de ribera con alisos, chopos y sauces que proporciona sombra incluso en los meses de más calor.

El acceso al desfiladero tiene varias opciones: la carretera de Cañamero a Guadalupe, que discurre paralela al río; la vieja carretera de Berzocana, que lleva hasta la presa y las piscinas naturales; o el camino que sube al abrigo rupestre de la cueva de Álvarez. También se puede llegar desde el barrio de La Jarilla por el Camino Natural de Las Villuercas.

Nutrias, martines pescadores y huellas fósiles que protagonizan este Sendero Azul de Cáceres

Que no quepa ninguna duda de que la fauna del desfiladero no defrauda. En las aguas limpias del Ruecas viven nutrias, galápagos leprosos, bogas y barbos.

En las orillas es fácil ver el mirlo acuático, el martín pescador o el milano negro. En las laderas y el bosque circundante campan ciervos y corzos, además de rapaces nocturnas y aves forestales.

No obstante, el plato fuerte del recorrido es la geología. La cuarcita armoricana que forma las paredes del desfiladero contiene icnofósiles (huellas de actividad vital) de animales marinos del Paleozoico: las llamadas Cruziana y Skolithos, que son rastros de organismos que vivieron hace más de 500 millones de años, cuando esta zona era el fondo de un mar.

Las rocas muestran además estructuras sedimentarias de oleaje (conocidas como ripple marks) perfectamente conservadas.

El río sigue el eje de un anticlinal (pliegue de roca en forma de arco), lo que permite observar con claridad los pliegues geológicos en las paredes del desfiladero, un detalle que los geólogos consideran excepcional por su grado de exposición y legibilidad.

Pinturas rupestres del Calcolítico y un castillo musulmán del siglo XIII

Y por si los vestigios geológicos y la naturaleza circundante fuesen poco, uno aquí también se topa con rastros de la prehistoria. Y es que los abrigos rocosos que forman las paredes de cuarcita fueron refugio y santuario en el Calcolítico, hace unos 3.500 años.

Turistas apreciando la geología del Desfiladero de Ruecas. Foto: Portal oficial de Villuercas Ibores Jara.

En cuevas como la de Álvarez (también llamada de la Chiquita), la cueva de Rosa o el abrigo de los Vencejos se conservan pinturas rupestres esquemáticas en colores rojizos y negros. Se pueden apreciar figuras estilizadas de hombres y animales, signos astrales, rayas y puntos.

A su vez, en lo alto del desfiladero se alza el castillo musulmán de Cañamero, calificado de inexpugnable, donde en 1220 estuvieron aposentadas las huestes del príncipe leonés Sancho Fernández.

Y en el angosto valle, desde la Edad Media, se construyeron molinos harineros escalonados que aprovechaban la fuerza del Ruecas. Algunos de ellos tienen leyendas vinculadas a las huellas fósiles de Cruziana grabadas en las cuarcitas del cauce.

¿Qué es un Sendero Azul y cuántos hay en España en 2026?

La certificación Sendero Azul la otorga la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), la misma entidad que gestiona las Banderas Azules en España.

Evalúa criterios de calidad ambiental, señalización, seguridad, accesibilidad y valor natural o cultural de los recorridos. Solo los senderos que superan todos los requisitos obtienen el galardón, renovable anualmente.

La convocatoria de 2026 amplió la lista de rutas certificadas en todo el país. Y orgullosa y merecidamente, el desfiladero del Ruecas, en Cañamero, se incorpora a ese mapa como la propuesta extremeña de referencia de este año.