Viajes
Turismo

Casi nadie la visita pero dicen que es «la Selva Negra española»: 43 pueblos llenos de frondosos bosques y cascadas

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Al norte de Cáceres, entre montañas, bosques y carreteras imposibles, Las Hurdes siguen siendo uno de los territorios más singulares de Extremadura.

Durante décadas, la comarca estuvo asociada a una imagen de aislamiento y pobreza que marcaron su historia. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un refugio para quienes buscan turismo rural, naturaleza y pueblos que conservan intacta su arquitectura tradicional.

Las Hurdes, rodeada por las sierras de Francia y Gata, forman parte de esa llamada «España húmeda» que rompe con el paisaje más seco del interior peninsular.

La comarca se divide en 6 municipios y decenas de alquerías dispersas entre valles y laderas, pequeños núcleos que han sobrevivido durante siglos adaptándose a una orografía tan dura como espectacular.

Precisamente ese aislamiento histórico es hoy uno de sus grandes atractivos. Las calles estrechas, las casas de pizarra y los caminos que conectan aldeas escondidas convierten la zona en uno de los destinos rurales más auténticos de España.

¿Qué ver en Las Hurdes para descubrir la esencia de la arquitectura negra?

Uno de los mayores tesoros de Las Hurdes es su arquitectura popular, levantada casi por completo con pizarra. En alquerías como El Gasco o Riomalo de Arriba, muchas viviendas conservan todavía tejados y muros construidos con lajas de piedra, un estilo que recuerda a las pallozas del noroeste peninsular.

Estos son algunos de los pueblos y alquerías más llamativos:

La historia reciente de Las Hurdes cambió para siempre tras la visita de Alfonso XIII en 1922 y, años después, con el impacto internacional del documental Las Hurdes, tierra sin pan, de Luis Buñuel.

Aquella visión extrema de la comarca contribuyó a reforzar su fama de territorio aislado, aunque hoy la realidad es muy distinta: el turismo rural y la conservación del entorno natural han revitalizado buena parte de la zona.

Bosques, meandros y cascadas: los paisajes más espectaculares de esta comarca extremeña

La naturaleza es el gran reclamo de esta comarca de Extremadura. El lugar más fotografiado es el Meandro del Melero, donde el río Alagón dibuja una curva casi perfecta entre montañas. Aunque el meandro pertenece administrativamente a Salamanca, las mejores vistas se obtienen desde el mirador de La Antigua, en territorio hurdano.

Los valles de Las Hurdes están atravesados por numerosos ríos y arroyos de montaña, responsables de algunas de las cascadas más espectaculares de Extremadura.

Entre ellas sobresale el Chorro de la Meancera, junto a El Gasco, y el Chorrituero (también llamado Chorritero o Chorrituelo) de Ovejuela, una de las rutas senderistas más populares de la comarca.

La abundancia de agua, los bosques frondosos y el relieve montañoso han llevado a muchos viajeros a comparar este paisaje con una pequeña «Selva Negra» extremeña.