En 1960 era un bonito pueblo serrano de más de 300 habitantes: hoy vive sumergido en las aguas de un embalse y construyeron su versión moderna 300 metros más arriba
Dicen que es la Capadocia española, pero está en La Rioja
Este pueblo de La Rioja solo tiene 5 habitantes y uno de los yacimientos más importantes de España
El fotogénico pueblo de callejuelas y casas de piedra que solo tiene 15 habitantes en plena sierra de La Rioja
En esta ocasión, toca hablar de los vestigios de un pueblo riojano escondido en un valle de montaña regado por varios ríos, que fue durante generaciones uno de los núcleos más importantes de su comarca. Llegó a superar los 300 habitantes, con calles empedradas, casas con escudos en la fachada, iglesia propia, farmacia y hasta cuartel de la Guardia Civil.
Pero en la segunda mitad del siglo XX, la construcción de una presa cambió su destino para siempre. El agua terminó ocupando el lugar exacto donde había estado el caserío durante siglos, y quienes vivían allí tuvieron que decidir, casi de la noche a la mañana, hacia dónde mudar su vida entera. La solución que eligieron fue tan poco común como reveladora del apego a su tierra.
La historia de Mansilla de la Sierra, el pueblo que resucitó con el mismo nombre
El pueblo en cuestión es Mansilla de la Sierra, en La Rioja, bañado por los ríos Najerilla, Gatón y Cambrones, en plena sierra de la Demanda.
Su casco antiguo, de origen medieval y levantado sobre restos romanos, quedó sepultado bajo las aguas del embalse de Mansilla el 1 de abril de 1960, cuando se cerraron las compuertas de la presa.
A comienzos del siglo XX, Mansilla llegó a tener 600 habitantes, cifra que la convertía en una de las poblaciones más pobladas de la comarca.
Sin embargo, décadas de crisis en la ganadería y la emigración fueron vaciando el pueblo mucho antes de que llegara el agua: en 1940 quedaban 400 vecinos, en 1950 apenas 200 y, cuando se inundó en 1960, poco más de 100 personas seguían viviendo allí.
¿Y por qué se inundó un pueblo entero para construir un embalse?
Existió una alternativa que habría evitado anegar el pueblo, trasladando el trazado de la presa a otro punto del valle, pero el estallido de la Guerra Civil paralizó aquellos planes durante años.
Cuando el proyecto se retomó, décadas después, se optó por la ubicación original porque modificar las carreteras de la otra variante resultaba mucho más caro. La decisión dejó claro que el coste de una carretera importaba más que el de borrar un pueblo del mapa.
Así, el día del traslado definitivo, los vecinos abandonaron sus casas con el agua ya a la altura de los tobillos, en lo que algunos testigos describieron como una escena casi apocalíptica.
Mientras tanto, la localidad de acogida, construida a toda prisa unos metros más arriba, ni siquiera tenía electricidad ni las calles asfaltadas cuando llegaron las primeras familias. Tampoco había un solo pajar donde guardar el heno, imprescindible para quienes vivían del ganado.
La actualidad del embalse de Mansilla
El embalse de Mansilla, conocido también como el ‘Mar de La Rioja’, ocupa hoy el lugar exacto del antiguo pueblo serrano.
Pero el agua no siempre lo cubre del todo. Como se puede apreciar en la imagen destacada, entre finales de verano y el otoño, cuando el nivel del pantano baja de forma notable, las calles empedradas, los muros de las casas y los restos de la iglesia vuelven a asomar sobre la superficie.
A su vez, también se le conoce como el ‘Océano de las Siete Villas’, en referencia a la antigua demarcación de Cinco Villas y Valle de Canales a la que perteneció Mansilla durante siglos.
Por otra parte, el puente medieval que cruzaba el río, conocido como el Puente Suso, y buena parte del trazado de las calles originales reaparecen casi cada año ante la mirada de curiosos y antiguos vecinos que todavía recuerdan aquellas casas.
Para quienes quieran apreciarlo con sus propios ojos, el mejor mirador para contemplar las ruinas es la Ermita de Santa Catalina, del siglo XII, el único edificio del pueblo viejo que quedó en pie por encontrarse en una zona elevada.
La vida de Mansilla de la Sierra hoy: apenas 52 vecinos y un patrimonio que resistió al agua
La Mansilla de la Sierra actual, la que se construyó 300 metros más arriba y algo más al norte del pueblo sumergido, apenas supera hoy los 52 habitantes censados, lejos de los 600 de comienzos del siglo pasado.
Su iglesia, la de la Concepción, se levantó también en 1960 y conserva una cruz procesional de tradición mozárabe fechada en el año 1109, rescatada del templo original antes de que las aguas lo cubrieran.
Por su parte y como dato interesante, la localidad mantiene viva la ‘jota de Mansilla’, un baile tradicional que se ha transmitido de generación en generación pese al traslado, y cada 14 de septiembre celebra la fiesta de la Exaltación de la Cruz en honor a esa misma reliquia medieval.
Ese día, quien se acerque hasta el embalse todavía puede ver, si el nivel del agua acompaña, las piedras del pueblo que un día tuvo más de 300 vecinos.
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