Cádiz (1973)
Redactor y editor especializado en tecnología.
Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.
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Pavel Durov ha vuelto a mover ficha. El fundador y consejero delegado de Telegram anunció el 18 de agosto en su cuenta de X que la aplicación ha solicitado formalmente a ICANN, el organismo que administra el sistema de nombres de dominio de internet, la creación de una nueva extensión, .gram. Si la petición prospera, cualquier usuario de la plataforma podría convertir su nombre de usuario en una dirección web del tipo tunombre.gram y levantar ahí un sitio interactivo sin tocar una línea de código.
Telegram has applied for the .gram domain zone.
If the application is approved by ICANN, a billion Telegram users could get their own second-level domains — yourname.gram.
Users would be able to set up their interactive websites hosted by Telegram — with one prompt ✨
La parte más llamativa del anuncio no es tanto el dominio como la promesa que lo acompaña. Durov habla de generar sitios «con un solo prompt», es decir, describiendo en lenguaje natural lo que se quiere y dejando que un sistema de inteligencia artificial construya la página. Telegram ya dispone de la infraestructura técnica para algo parecido a través de sus Mini Apps, el formato con el que miles de desarrolladores han montado desde juegos hasta interfaces de proyectos cripto dentro de la propia aplicación. La novedad sería llevar ese mismo concepto fuera del entorno cerrado de Telegram y ponerlo bajo una dirección web reconocible.
¿Dominio propio o piso de alquiler con el nombre de Telegram?
La compañía podr’ia aplicar bajo la modalidad de «TLD de marca» que contempla ICANN, un espacio cerrado en el que el propio solicitante hace de registro y de único operador. En ese esquema, tunombre.gram no sería un dominio independiente que el usuario pudiera transferir o vender a través de un registrador, sino una dirección gestionada enteramente por Telegram, revocable en cualquier momento, con un funcionamiento más cercano al de una cuenta de Gmail que al de un dominio comprado en una web de registro tradicional.
Fuente: Unsplash
El reloj de ICANN no corre precisamente deprisa
Pedir un dominio de nivel superior no es un trámite rápido. La ventana de solicitudes de la ronda de expansión de ICANN de 2026 se cerró el 12 de agosto con más de 1.600 candidaturas presentadas, la de Telegram entre ellas si se confirma. La entidad publicará el listado completo de solicitantes a finales de octubre, en la jornada que en el sector se conoce como Reveal Day. A partir de ahí se abre un periodo de más de cien días en el que gobiernos y titulares de marcas pueden presentar objeciones formales, y solo entre 12 y 18 meses después del Reveal Day llegaría, si todo va bien, la delegación inicial del dominio. Lo que significa que, si .gram se aprueba, no estaría operativo antes de finales de 2027 o ya en 2028. La tarifa de solicitud, fijada por ICANN, ronda los 227.000 dólares, una cantidad que para una empresa del tamaño de Telegram es un gasto menor.
El fantasma del apagón que Telegram no quiere repetir
El interés de Durov por tener un dominio bajo su control total tiene un antecedente reciente y bastante ilustrativo. El 13 de julio de 2026, el acceso a t.me, el dominio corto que Telegram usa para sus enlaces de invitación y canales, quedó bloqueado durante 19 horas. El registro del dominio .me aplicó un código técnico de suspensión que Telegram no podía revertir por sí sola, porque no era el dueño de esa infraestructura sino un cliente más. Un dominio propio como .gram eliminaría ese punto débil, ya que sería la propia Telegram quien decidiera cuándo y por qué aplicar ese tipo de bloqueos, no un tercero.
Gram, el nombre que Telegram rescata de su propio cementerio cripto
El nombre elegido no es casual. Gram fue la denominación original del token con el que Telegram quiso financiar su propia red blockchain en 2017, un proyecto que la compañía abandonó en 2020 tras una demanda de la SEC estadounidense. La comunidad que heredó el proyecto lo rebautizó como Toncoin, y según medios especializados en criptomonedas, a mediados de 2026 ha recuperado el nombre Gram. Durov anunció además, el 21 de julio, una cartera cripto sin custodia bajo ese mismo nombre pensada para los mil millones de usuarios de la aplicación. Hay que aclarar que ya existe un proyecto independiente de nombres de dominio .gram dentro del ecosistema TON, gestionado por la comunidad y sin relación directa con esta solicitud de Telegram a ICANN.
Un dominio nuevo en medio de una tormenta judicial que no cesa
El movimiento se produce mientras Durov encara varios frentes legales abiertos. Rusia emitió a finales de julio una orden de búsqueda internacional y le acusa de colaborar con el terrorismo por la negativa de Telegram a entregar datos de usuarios, Francia mantiene abierta una investigación desde su detención en 2024, y la aplicación sufrió además una suspensión temporal en la App Store en agosto. Controlar su propia infraestructura de dominios encaja con un discurso que Durov repite desde hace tiempo, el de reducir la dependencia de terceros, ya sean registros de dominios, tiendas de aplicaciones o gobiernos, sobre el funcionamiento de su plataforma. Que ICANN acabe concediendo la extensión es otra cuestión, y por ahora no hay ninguna garantía de que así sea.