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Te llega un Bizum sin conocer al remitente, cuidado con lo que pasa después

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Ponte en la situación de que el móvil vibra con la notificación habitual, ha entrado un Bizum, la cantidad no es escandalosa, quizás cuarenta o cincuenta euros, y el remitente es alguien que no está en tus contactos. La reacción más común es encogerse de hombros y pensar que se trata de un error ajeno sin más consecuencias. El problema llega unos días después, cuando esa misma persona escribe un mensaje explicando que se ha equivocado de destinatario y pidiendo, con educación y cierta urgencia, que se le devuelva el importe.

Así funciona realmente el engaño

La clave está en el origen del primer Bizum, que casi nunca sale del bolsillo del estafador. En la mayoría de los casos, esa transferencia inicial se ha hecho usando una cuenta bancaria o una tarjeta ajena, obtenida mediante phishing, malware o el robo de credenciales de otra víctima. El estafador envía el dinero desde esa cuenta comprometida a la de alguien elegido casi al azar, espera a que esa persona lo reciba con normalidad, y entonces reclama la devolución alegando un error. Si la víctima devuelve el importe a una cuenta distinta, controlada por el propio estafador, el resultado es que el dinero real acaba en sus manos, mientras que el titular legítimo de la cuenta original denuncia el cargo no autorizado y el banco termina revirtiendo esa primera operación.

Fuente: Bizum

Por qué ese dinero nunca llega a ser realmente tuyo

Una operación de Bizum hecha con datos robados es, a todos los efectos legales, un pago no autorizado, y los bancos cuentan con mecanismos para anularlo cuando el titular real de la cuenta lo reporta como fraude. Eso significa que el dinero recibido puede desaparecer de la cuenta del destinatario en cualquier momento, aunque ya lo haya dado por suyo o incluso lo haya gastado.

Quien además ha devuelto ese importe a la cuenta que le indicó el falso remitente termina perdiendo dos veces, el dinero que entregó de su propio bolsillo y, potencialmente, el que recibió y que el banco puede reclamarle igualmente si se demuestra el origen fraudulento.

Qué hacer si recibes un Bizum que no esperabas

Lo primero es no devolver nunca el dinero por Bizum directamente al remitente, por muy convincente que resulte su mensaje o por mucha prisa que diga tener. La vía correcta pasa por contactar con el banco propio, explicar la situación y dejar que sea la entidad quien gestione la devolución del importe a través de los canales oficiales, verificando antes que la solicitud es legítima.

Conviene también guardar capturas de pantalla de la conversación y del movimiento bancario, por si hace falta presentar una denuncia posterior, y desconfiar especialmente si el supuesto remitente insiste en que la devolución se haga a un número de teléfono o cuenta distintos a los que aparecen en el Bizum original recibido.

Recibir dinero por Bizum está libre de riesgo. El sistema es rápido y cómodo precisamente porque simplifica al máximo la confirmación de las operaciones, pero esa misma simplicidad es la que aprovechan los estafadores para mover dinero robado a través de terceros que ni siquiera saben que están participando en un fraude.