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El Roadster de Tesla despega con propulsores de SpaceX, pero no llegará hasta 2028

El deportivo eléctrico saltó sobre cinco vehículos en Texas, pero la versión que vuela no está pensada para la carretera

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  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Tesla ha vuelto a enseñar el Roadster, el deportivo eléctrico que prometió en 2017 y que lleva casi nueve años sin llegar a ningún cliente. La presentación, celebrada en la noche del jueves en un centro de pruebas de SpaceX en Texas, tuvo poco de convencional. El coche subió por una rampa invertida, giró en el aire y saltó sobre otros cinco vehículos de la marca. La demostración dice más de lo que Tesla quiere vender con este modelo que de lo que podrá comprar un cliente. La producción está prevista para 2028 y la compañía no ha dado todavía un precio final.

Un deportivo que se levanta con aire comprimido

Los propulsores del Roadster no queman combustible. Funcionan con gas frío a presión, una tecnología que SpaceX emplea en algunos de sus cohetes y que aquí empuja el coche hacia delante y hacia arriba. Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de Tesla, explicó que el prototipo usa diez propulsores y 600 litros de aire comprimido para elevar y girar el vehículo, y que el depósito se puede recargar.

En la demostración, el Roadster circuló boca abajo por una rampa gracias a un sistema de succión con ventiladores, aterrizó apoyado en los propulsores y pasó por encima de un Cybercab, un Cybertruck, un Tesla Semi, un Model Y y un Model 3. Elon Musk aseguró que se trata del coche que acabará circulando por las carreteras.

Performance, Thrust y Rocket, del asfalto al aire

Tesla ofrecerá tres versiones. La Performance, que la marca define como lista para la carretera, tiene dos plazas, aerodinámica activa y un sistema de succión multimodo. La Thrust, orientada a competición, mantiene las dos plazas y suma propulsores traseros de gas frío.

La Rocket es un monoplaza con propulsores repartidos por todo el perímetro del coche y la única capaz de volar, según Tesla. Su ficha en la web de la marca indica que no está aprobada para uso en la vía pública, y la página española avisa de que este pack puede no estar disponible en todas las regiones.

Las reservas ya están abiertas. La Performance exige un depósito de 50.000 dólares, la Thrust uno de 250.000 dólares y la Rocket solo se ofrece por invitación. Son anticipos para reservar, no el precio del coche.

Cifras de cohete sobre el papel

Tesla asegura que la Thrust acelerará de 0 a 60 millas por hora, unos 97 km/h, en menos de un segundo. Durante el evento, la marca mostró esa aceleración en un segundo.

Las especificaciones que ha difundido Tesla hablan de 1,6 segundos para la Performance y de 0,59 segundos para la Rocket. Las tres versiones prometen unos 480 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima superior a 370 km/h.

Dos años de espera y un precio por conocer

Musk confirmó que el Roadster se fabricará en 2028, pero ni él ni el resto de ejecutivos mencionaron un precio. En 2017, Tesla hablaba de un precio base de 200.000 dólares y de entregas a partir de 2020.

Desde entonces el proyecto se aplazó en 2020, 2021, 2023 y 2024. La presentación también se retrasó, primero a abril de 2026 y después al 1 de octubre, fecha en la que el mal tiempo obligó a aplazarla de nuevo. Los primeros clientes pagaron depósitos de 50.000 dólares y algunos hasta 250.000 por una de las 1.000 unidades de la serie Founders.

Un escaparate para una Tesla que mira a los robots

El Roadster no nace para vender en masa. Un analista de Morningstar calculó el mes pasado unas 2.000 unidades al año, frente a los 1,6 millones de vehículos que Tesla vendió el año pasado.

Musk ya había dicho que el coche no tendría un impacto relevante en las cuentas de la empresa, y este año Tesla dejó de vender los Model S y Model X para dedicar capacidad de producción a sus robots humanoides Optimus. También ha advertido en un pódcast de que quien ponga la seguridad por delante no debería comprar un Roadster. Hasta 2028, Tesla tiene que demostrar que los propulsores pueden pasar de una demostración en Texas a un coche homologado.